jueves, 7 de abril de 2011

A veces pienso que debemos volver a la escuela

Hoy empiezo el post con el concepto de ecosistema y ciudad. Los seres vivos que habitan un determinado lugar, están íntimamente relacionados entre sí y con el medio físico. El conjunto de todo ello es lo que se conoce como Ecosistema. Estas cosas se estudian en la escuela, cuando somos mucho más jóvenes e inocentes, pero, a veces, conviene recordarlas para que seamos conscientes que no vivimos solos y que compartimos, necesariamente, espacio y recursos con otros seres vivos que merecen, al menos, nuestro respeto. La ciudad vista como ecosistema tiene como componentes al hombre y a los demás seres vivos que le rodean, algunos de ellos “deseables” tales como los animales de compañía y la vegetación de los jardines y de los parques; Otros “no deseables” tales como los insectos y los roedores; Pero, deseables o no, son seres vivos con los que compartimos nuestra cotidianidad bien sea propendiendo por su bienestar o tratando de erradicarlos, respectivamente.

Y en este punto es donde se demuestra que el ser humano es el único capaz de tropezar varias veces con la misma piedra y no aprender nunca la lección aunque haya pruebas más que suficientes de que las cosas se pueden hacer de otra manera. Nos quedamos con la solución más fácil, la más cómoda que no la mejor, ni mucho menos. Y todo esto viene a cuento de la lectura entre líneas de la nueva Ordenanza Municipal de Tenencia de Animales que acaba de recibir el visto bueno de La Junta de Gobierno Local.

No voy a entrar en si es suficiente la ampliación del número de espacios libres para mascotas y el horario nocturno previsto entre las 22 y las 7.30 horas. He visto que cada cual tiene una opinión. Tampoco voy a entrar en la obligación de que los perros con un peso superior a 35 Kg. Tengan que pasear con el bozal permanentemente puesto.


Me voy a queda en esos otros asuntos que prevé la norma y que dictan lo siguiente: «Por razones de salud pública y protección del medio ambiente urbano, reducción de molestias, daños o focos de insalubridad, se prohíbe el suministro de alimentos a animales vagabundos, abandonados, silvestres o asilvestrados». Esta medida está especialmente pensada para el caso de los gatos.


En vez de atajar el problema de raíz, esterilizando y creando espacios controlados donde puedan vivir con seguridad, nos quedamos con la solución fácil. Los matamos de hambre y listo. Y eso que, durante muchos años, se ha comprobado aquí y en otros ayuntamientos españoles que no funciona, que los gatos forman parte, nos guste o no, de la ciudad. No aprendemos y seguimos intentando deshacernos de ellos a toda costa.

El problema, o se trata en su origen, o no acaba nunca. Y en este sentido es donde hay que hacer un mayor esfuerzo de concienciación incidiendo en la educación de las generaciones que vienen y penando la tenencia irresponsable, la cría indiscriminada, la venta de animales sin licencia ni garantías, el abandono….. tantas cosas que hacer antes de condenar a morir de hambre a otros seres vivos.

Por supuesto que todos debemos ser responsables. No a todo el mundo le gustan los animales y hay que entenderlo y respetarlo pero por encima de todo, todos deberíamos respetar la vida. Los dueños deben ser conscientes de la gran responsabilidad que asumen cuando deciden introducir un animal en su vida. Hay que valorar el tiempo, recursos y esfuerzo que implica y, sobre todo, hay que educar. Educar al animal y educar a la persona con respecto a su animal. Veo a perros que se hacen dueños de sus amos (les falta educación) y veo a niños con miedo a los perros y gatos. No puedo sino sentir una pena profunda por el futuro que nos depara. Estamos para convivir y se hace necesario un cambio de mentalidad que trate el problema en su conjunto, no poniendo tiritas.

Me voy a quedar con unas palabras de Carlos Rodríguez, veterinario que reflejan toda la rabia que siento por tamaña barbarie.

¿Quién puede ser tan zafio de insultar, juzgar... ¡¡multar!! a un ser humano que da parte de su vida, de su paga o pensión, para que otros seres vivos, no racionales, pero con innumerables derechos, puedan tener una vida medianamente digna?

¿Cómo se puede vivir con la cabeza erguida en un país en el que la bondad, el sacrificio, el altruismo, son calificados de LOCURA?

Me avergüenza sobremanera que un humano pueda calificar a otro por no entender sus prioridades, sus sentimientos, su sensibilidad... por no ser capaz de escuchar su corazón.

Enaltecemos a los que brillan tras los focos, a los conocidos, a los que venden su vida, a los que entran en nuestras casas a través de las pantallas, de las ondas... les otorgamos premios, homenajes, les regalamos los oídos con piropos, aplausos... les llenamos los bolsillos de dinero...

¿Y qué hacemos con las almas caritativas, con los “ángeles de la guarda” de los que nadie quiere? Los estigmatizamos, intentamos penarlos, recluirlos, humillarlos...”

Como tabla salvavidas, la señora concejala excluye de esta prohibición “aquellos lugares que el Ayuntamiento dote de fauna para disfrute de los ciudadanos”. Y pienso yo, ¡cómo si se pudieran poner puertas al mar!.

El nuevo centro de Acogida de Animales ya ha sido inaugurado en la carrera contrarreloj previa a las elecciones municipales. Hace falta ver si todas las promesas, son algo más que palabras. De momento Inaugurado, no quiere decir, necesariamente, operativo porque no hay más que ver el carácter provisional del acceso y de lo que se ve desde fuera. Pero es lo que tiene la dinámica del poder. Habrá que esperar.


Por último, es necesario tener en cuenta que tenemos en nuestras manos la responsabilidad y la capacidad de decidir sobre nosotros mismos y sobre el resto de seres vivos. No sirven los atajos ni las soluciones fáciles. Hace falta mojarse, aprender y dejarse aconsejar. Hagámoslo con responsabilidad y criterio.

Los protagonistas del post son los nuevos tutelados de la Asociación Protectora de Animales de La RiojaLa mamá fue salvada la semana pasada de la muerte, en el proceso de desalojo de la perrera antigua. Se trata de una gata muy jovencita, sociable y cariñosa que llegó al centro preñada y que acaba de alumbrar a 4 preciosos cachorros dos rojizos, uno negro y blanco y una tricolor. En las fotos no se ven a todos y habrá que esperar a que tengan, al menos dos meses, para entregarlos en adopción con garantías. Si quieres informarte de cómo adoptar, contacta con la Asociación en el 679.06.46.46

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