viernes, 23 de diciembre de 2011

De orejas que no están

Estos días he estado con una amiga que tiene adoptada a una perrita recuperada por la Asociación Protectora de Animales de La Rioja y que llegó al Refugio siendo apenas una cachorra, muerta de miedo y con las orejas cortadas desde la base, probablemente a tijera, porque estéticamente era un chapuza auténtica.

Preguntando, me entero que algunos cazadores, cortan las orejas a sus perros de caza para evitar que se queden enganchados en los matorrales en plena persecución, o para evitar que la presa (por ejemplo el jabalí) pueda desgarrárselas como defensa.

Lo malo es que voy viendo unos cuantos de estos ejemplares, que ya no cazan (probablemente no sirven) y van a dar con sus huesos a la perrera o al abandono. 

Personalmente, me parece cruel puesto que, negamos a los perros una herramienta poderosa de comunicación como son sus orejas a la vez que los exponemos a frecuentes infecciones, al carecer de barrera protectora y tener el conducto auditivo expuesto.

Lo peor de todo es que esta práctica está prohibida expresamente por nuestra legislación y este tipo de faltas son de las que saltan a la vista (y nunca mejor dicho) puesto que faltan las orejas en el pobre animal.

Aparte de esta costumbre, hay otra más, extendida también entre algunos cazadores, que consiste en preparar al perro para la caza durante un tiempo (pero sin chipar) y si funciona, lo mantienen unos años y si no funciona, es decir, no caza, lo dejan por ahí a su suerte, lo entregan a la perrera o le dan  matarile en medio del monte. Total, el animal, no es de nadie y nadie puede reclamarlo.

Repasando la legislación, que es el único consuelo que me queda, reviso el Decreto 61/2004, de 3 de diciembre, que aprueba el Reglamento Regulador de la Identificación de los Animales de Compañía (perros, gatos y hurones) en la Comunidad Autónoma de La Rioja, por el que se establece la obligación de identificar a los animales de compañía en nuestra comunidad.

La identificación de los perros, gatos y hurones tiene carácter obligatorio en todo el territorio de la Comunidad Autónoma de La Rioja y, en virtud del artículo 2 de este Decreto, la identificación deberá realizarse antes de que transcurran tres meses desde el nacimiento del animal. O sea, que esos cazadores que no chipan a sus perros en los tres primeros meses de vida, están infringiendo la ley. O al menos, eso dice la ley.

Sigo repasando la legislación. La Ley 2/2000, de 31 de mayo, de modificación de la Ley 5/1995, de 22 de marzo, de Protección de los Animales, en su artículo 2, apartado 2, sección d) prohíbe practicarles mutilaciones, excepto las efectuadas o controladas por los veterinarios en caso de necesidad o por exigencia funcional, o para mantener las características estéticas.

Que me da a mí, que esos cortes de orejas no los ha hecho ningún veterinario.

Y llegando al apartado de Infracciones de la Ley 2/2000, de 31 de mayo, podemos encontrar la siguiente clasificación

Artículo 34, tendrán la consideración de infracciones leves, entre otras, la posesión de un perro sin tenerlo debidamente censado.

Artículo 35 tendrán la consideración de infracciones graves:
a) La posesión de animales sin cumplir las normas de vacunaciones obligatorias, las básicas de desparasitación o cualquier otro tratamiento declarado obligatorio.
p) La no identificación de los animales de compañía, dentro de los tres meses siguientes a su nacimiento.

Artículo 36. Tendrán la consideración de infracciones muy graves:
a) Maltratar o agredir físicamente a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les suponga sufrimientos o daños permanentes o la muerte, así como no facilitarles alimentación.

Y si nos vamos a donde duele, que es el bolsillo, las sanciones, en función de la gravedad de las infracciones, varía de forma notable:
  • Infracciones leves: De 60,10 a 300,50 euros.
  • Infracciones graves: De 300,51 a 1.502,53 euros.
  • Infracciones muy graves: De 1.502,54 a 15.025,30 euros.
Si tenemos las herramientas, lo que no me explico es cómo puede haber perros sin chipar y con las orejas cortadas, sin que ningún organismo ni autoridad haga algo por cambiar esta dura realidad.

Para muestra un botón. Las dos primeras fotos pertenecen a dos cachorros recogidos por la Asociación Protectora de Animales de La Rioja sin identificar y con las orejas terriblemente cortadas. Una de ellas es la perrita de mi amiga. Ahora están felizmente adoptados y han encontrado su segunda y ansiada oportunidad. 

El tercero, es un perro entregado en la perrera municipal (a mi me parece evidente que el corte de orejas que tiene, no se debe a ninguna exigencia veterinaria). Por supuesto vino sin identificar. Ha sido adoptado por un particular en la misma perrera. Solo espero que tenga una mejor vida que la que ha tenido hasta ahora.

Para el año nuevo pido que estos atropellos terminen. Que la ley se cumpla y se haga cumplir. Hay cosas demasiado evidentes para dejarlas pasar de largo y hay realidades por todos conocidas, que parecen no incomodar demasiado, mientras no exijamos que la ley se cumpla por todas las partes implicadas. Basta ya de orejas cortadas.

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