jueves, 29 de diciembre de 2011

Nuevas experiencias

Ayer pasé una tarde estupenda. Conocí a una persona, de inmenso corazón, que se acaba de embarcar en la maravillosa aventura de convivir con una perrita de once meses, rescatada de la perrera y a la que ha decidido adoptar. Acaba de descubrir que hay muchos animales buscando hogar y quiere colaborar. De momento, ya ha hecho algo muy grande que es darle una oportunidad a su nueva compañera de piso. 

Pasamos dos horas y media charlando sobre la adaptación del animal a su nuevo hogar, pautas de educación, cómo superar los pequeños incidentes que, antes o después irán surgiendo…… Apenas lleva una semana en casa y aún se está ubicando. Según me contaba su propietaria, los primeros días, la perrita parecía una autómata y se dejaba hacer de todo. Estaba en blanco. Ahora ya empieza a ser ella misma y ha “despertado” a su nueva realidad. Está despistada pero es muy lista y, también, muy sociable, lo que nos ayuda mucho. Hay cosas que no controla porque le falta rutina. Hay muchos estímulos, ruidos y olores que desconoce porque no los ha experimentado antes y, de vez en cuando,  en medio del paseo, se queda plantada incapaz de moverse.  Se nota que nunca ha ido con correa y, mucho menos con arnés, pero se va acostumbrando. Está aprendiendo cómo es su nuevo mundo. Hay que darle tiempo.

Su dueña estaba preocupada por si estaba haciendo algo que no debiera. En realidad, lo está haciendo muy bien. Es normal que a veces, nos sintamos desbordados ante la responsabilidad. Es lógico que, la primera vez, nos disgustemos cuando las cosas fallan o no salen cómo nos gustaría, pero, hay que tener en cuenta que estamos tratando con otro ser vivo que siente las cosas a su manera. Tenemos que respirar hondo, hacer acopio de paciencia y centrarnos en el objetivo. Hay que ayudarle y ayudarnos a nosotros mismos manteniendo la calma. Todo el trabajo que realicemos ahora, es una inversión a futuro con nuestro animal. 

Hablo de convivencia entre personas y animales, de disfrutar mutuamente de la compañía y de la complicidad. No se trata sólo de educar o de adiestrar. Se trata, fundamentalmente, de comprender cómo son y qué necesitan nuestros animales. Se trata de minimizar los pequeños roces que, antes o después, surgen en cualquier convivencia diaria

Para anticiparnos a nuestro animal, hay que conocer cómo se comunican entre ellos y con nosotros. Los animales, en general, son perfectos comunicadores. Saludan o evitan a otros perros, en función de sus sensaciones. Se sacuden el estrés. Evitan enfrentamientos directos…. Para ello, utilizan expresiones faciales y corporales diversas. Entender esa complejidad, puede facilitarnos mucho el camino hacia un mejor entendimiento con ellos.

Cuando un perro ha perdido la facultad de comunicarse, por cualquier motivo (nunca ha aprendido, ha sufrido un trauma…..) está aislado del resto del mundo. Debemos darle tiempo o ayudarle a recuperar su lenguaje antes de empezar a trabajar con él. Intentar adiestrar a un perro que no es capaz de comunicarse, está condenado al fracaso.

La protagonista de hoy es otra pequeña buscando hogar. Tiene unos 2 meses, y es chiquita. La madre es mestiza de ratonero, y pesará unos 4 kilos, así que la peque no pesará mucho más cuando sea adulta. Es muy juguetona, cariñosa, y aprende rápido. Asociación Protectora de Animales de La Rioja: 679064646 Ref: cachorrita de YUN www.aparioja.org

  Mis mejores deseos para todos los que hacéis posible que muchos pequeños seres vuelvan a ser felices: “El hombre puede medir el valor de su propia alma, en la mirada agradecida que le dirija un animal al cual ha socorrido.” (Platón) FELIZ AÑO NUEVO

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