lunes, 5 de marzo de 2012

Biodiversidad, vida y gatos.

En los últimos días, la prensa está que arde con el tema gatos mientras, los pobres animales, ajenos a la polémica que levantan, ignoran la que se les viene encima. De repente, se han convertido, según quien hable de ellos, en estandarte o en plaga. Los gatos solo quieren ser gatos.

Ayer mismo la Asociación Protectora de Animales de La Rioja, en rueda de prensa, anunciaba la propuesta que realizará próximamente al Ayuntamiento de Logroño consistente un plan alternativo de esterilización para evitar la muerte de estos animales.

http://www.larioja.com/20120305/local/nuestras-comarcas/protectora-animales-rioja-propondra-201203051205.html#

http://www.larioja.com/v/20120306/rioja-logrono/gatos-camadas-20120306.html

El señor Ruiz Tutor no ha perdido el tiempo para contraatacar en la prensa de hoy. http://www.larioja.com/v/20120306/rioja-logrono/mantener-colonias-atentar-contra-20120306.html

Y yo que tengo mi propia opinión, aprovecho mi espacio para decir las cosas como yo las veo.

Si mantener las colonias es atentar contra la biodiversidad, eliminarlas es atentar contra la misma biodiversidad, además de contra la vida. Si miramos hacia atrás, gatos ha habido siempre. El entorno de Logroño ha estado rodeado tradicionalmente de huertas que han sido el hábitat natural de los gatos que han ejercido como depredadores naturales de otras especies menos domesticables.

No todos los gatos que habitan estos entornos, son domésticos pues la mayoría de ellos han nacido y se han criado en libertad. Si bien es cierto que algunos de estos ejemplares son víctimas de abandono, por parte de gente que piensa que un gato que ha vivido en un hogar se puede aclimatar perfectamente a vivir en libertad, la mayoría de ellos solo conocen el terreno que habitan. Lo que no saben las personas que erróneamente dejan a un gato casero en una colonia, pensando que sabrá buscarse la vida, es que en estas condiciones, a menudo, el gato doméstico es víctima de ataques de otros gatos (recordemos que son animales territoriales) o de perros. Además de que, al no saber cazar, mueren rápidamente de hambre si no son recogidos y reubicados. Por supuesto, no voy a entrar a hablar de los gatos que abandonan tras extirparles las uñas que, esos sí que están condenados por no poder cazar (aunque supieran), ni defenderse. A los que un día fueron dueños les amputaba yo otras cosas…. A lo largo del tiempo han sido muchos los gatos realmente domésticos, que han sido recogidos y dados en adopción, salvándoles así la vida.

Tampoco hay que olvidar que, hay una gran parte de ejemplares de colonias que, en su día, fueron esterilizados, bien por campañas organizadas o bien gracias al esfuerzo de los propios vecinos. No tiene sentido terminar así con una labor de años. El problema viene cuando, se abandona un ejemplar (normalmente hembra en su primer celo) sin esterilizar y vuelta a empezar con camadas no controladas.

Soy la primera que no quiere ver colonias llenas de individuos enfermos por falta de recursos. La inmensa mayoría queremos control pero lo queremos sin exterminio. Esterilizando, se controlan los nacimientos y, por ende, el número de la colonia. La esperanza de vida de un gato de la calle, no es ni con mucho la misma de un gato doméstico pero, por lo menos, como seres superiores que se supone que somos, velaremos porque el estado sanitario sea el más adecuado posible.

Hay muchísimas formas de hacer las cosas y, no deben pasar necesariamente, por el exterminio absoluto. Invito a todo el mundo a repasar precedentes anteriores. El resultado siempre es el mismo. Un año se “retiran” gatos y al año siguiente hay otros en el mismo lugar. Y, os aseguro, que la mayoría vienen solitos aunque siempre hay alguno que termina en colonias porque, de repente, sobra en casa.

Me preocupa, enormemente, desconocer la forma que propone nuestro ayuntamiento para controlar la población felina. Me preocupa no saber si la idea es atrapar y derivar a la perrera para su sacrificio o emplear otros métodos no tan “humanitarios” habida cuenta de que en primeras declaraciones se hablaba de gatos como si de una plaga se tratara y, todos sabemos como se termina con las plagas en este país. Y, para el que no lo sepa, hablo de usar veneno.

Me preocupa que nuestros representantes se empeñen en no querer escuchar la voz de muchas personas que piensan diferente. Y me entristece comprobar que, una vez más, la vida es lo menos importante. Entre unos y otros, se trafica con el futuro de vidas ajenas.

Precisamente, ayer por la tarde hablaba con un grupo de gente, al igual que yo, preocupadas por esta historia que se acerca al despropósito. Amenazas veladas y no tan veladas, propuestas que no se materializan en nada concreto y, en medio mitad, la vida de los gatos que no saben la que se le viene encima.

Y hoy la protagonista es mi preciosa Gordita, gata de colonia, abandonada con collar y todo y rescatada de la calle. Ahora me acompaña en todas mis charlas sobre gatos y es una excelente ayudante en mis cursos y talleres. Y eso que, solo es una gata callejera. ¿Quién da más?????

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2 comentarios:

  1. La gatita es guapísima, tiene cara de ser toda una conferenciante, o sea, de saber latín!
    La gente no es consciente realmente de lo que es abandonar un animal y encima un gato que ha vivido en una casa porque como bien dices, los gatos de la colonia no le aceptarían...
    En cuanto a la "problemática" de las colonias gatunas, a mi también me preocupa las formas que proponen ciertos ayuntamientos para controlarlas, no entiendo cómo no abren sus obtusas mentes a propuestas lógicas como por ejemplo, educar a la gente para que no abandonen a los animales, que se endurezcan las penas a los que cometan tan atroces acciones, la esterilización, en fin, soluciones que todos sabemos y que las autoridades no quieren entender...
    No dónde vamos a llegar con todo este tema y supongo que al igual que yo hay gente que siente impotencia al no poder dar una solución al exterminio que proponen los ayuntamientos...

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  2. Puedo decirte que no pensamos parar quietos hasta que el Ayuntamiento sea consciente de la cantidad de personas que pensamos de otro modo. Es cierto que no a todo el mundo deben gustarle los gatos. Pero no por ello, es preciso acabar con la vida de todos ellos. Se pueden ofrecer otras soluciones alternativas.

    Si no me gusta algo, con no acercarme, problema solucionado.

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