miércoles, 30 de mayo de 2012

Cuando quieren mimos

Un gato doméstico es, ante todo, un saco de mimos. Cada uno a su manera. No hay dos gatos iguales, al igual que no hay dos propietarios idénticos. Hay gatos que no se dejan coger en brazos pero que les encanta sentarse o tumbarse a tu lado, en el sofá mientras lees o ves la televisión. Otros, en cambio, se dejan hacer de todo como si se trataran de peluches. Los hay incluso que te abrazan mientras ronronean.

En el fondo, un gato correctamente socializado, es un gato que busca el contacto y la proximidad.  El mito de que el gato no es social, se desmonta según pasa el tiempo. Los gatos llegaron para quedarse y se han sabido hacer un hueco en nuestras vidas y en nuestros hogares. Saben expresar perfectamente qué quieren, cuándo y cómo.

Eso sí, todo tiene que ser cuando nuestro gato quiere, que para eso es un gato.  No tiene sentido intentar atraparlo para darle un achuchón cuando nuestro amigo felino no está por la labor de ser acariciado. Pero, cuando le entren las ganas, te lo hará saber de una forma extraordinariamente gráfica que, de ninguna forma, puede pasar desapercibida.

En la foto, Rubito, uno de mis gatos más mimosos, pidiendo de forma insistente, que le rasquen la barriga. Hay muchos como él, esperando una oportunidad. Pon un gato en tu vida.

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