viernes, 15 de junio de 2012

Leche maternizada casera y Sara buscando hogar.

Ahora que estamos en plena época de camadas, es posible que te encuentres algún gatito huérfano en la calle, tan pequeño que ni siquiera pueda comer por sí solo. Con unos conocimientos básicos y un poco de esfuerzo por tu parte, muchos de ellos sobreviven y se convierten en preciosos gatos.

Lo primero a tener en cuenta antes de nada, es procurar al gatito un lugar caliente. A pesar de las temperaturas veraniegas, el pequeño no es capaz de regular la temperatura corporal por  sí solo y necesita de la ayuda externa para mantener el calor. La temperatura normal de un gato es más elevada que la nuestra (Entre 38-39 ºC). Nuestro mismo regazo puede servir de primeras y, una vez en casa, una mantita o incluso una bolsa de agua caliente protegida por una toalla para evitar quemaduras, nos hará las veces de calor maternal.

El segundo paso, si el gatito aún no tiene dientes y no puede comer por sí solo, es procurarle leche maternizada. Lo ideal es adquirirla en una clínica veterinaria pero, si no es posible en un primer momento, podemos, recurrir a una sencilla receta casera que nos puede sacar del apuro.

Ingredientes:
  • 1 yema de huevo,
  • 250 ml de leche sin lactosa,
  • 150 ml de crema de leche
  • 1 cucharada de miel o fructosa.
La preparación es sencilla, pues consiste en mezclar todos los ingredientes de forma homogénea. Se puede congelar el excedente e ir sacando conforme se necesite. Para ello, recomiendo usar bandejas de hielo para formar cubitos de leche y guardarlos en una bolsa hermética. Lo ideal es dar tomas pequeñas cada dos o tres horas de forma lenta y, siempre, con la cabeza del gatito ligeramente elevada sobre el resto del cuerpo, para evitar neumonías por aspiración. La temperatura ideal de la leche es la misma que la corporal (En torno a 38ºC).

Recuerda que tras casa toma, debemos estimular al gatito a que evacúe. Para ello masajeamos suavemente la barriguita unos segundos y frotamos la zona genital con una gasa mojada en agua templada (sustituyendo el reflejo maternal de lamer). En un breve espacio de tiempo, el gatito evacuará y podrás dejarlo descansar hasta la siguiente toma.

A partir de la cuarta semana, son capaces de tomar pienso para gatitos  humedecido con agua o leche a la vez que aprenden a usar su cajita de arena.

Es importante que el veterinario visite al gatito lo antes posible para revisar su estado de salud y valorar el crecimiento.

Esta es Sara. La recogimos ayer mismo en Avenida de Burgos de Logroño. Es muy cariñosa y muy activa como buena cachorra, no para quieta ni un solo momento. Si alguien la conoce, o quiere adoptarla, puede contactar con rlsneme@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario