jueves, 21 de junio de 2012

Noche de San Juan y ruidos

Se acerca la noche de San Juan y muchas personas me preguntan cómo reaccionar ante las conductas de sus animales de compañía. Son muchos, los  perros y gatos que se estresan ante los ruidos fuertes y presentan síntomas de ansiedad y hasta pánico. La noche de San Juan es un acontecimiento que, provoca disgustos en más de una ocasión a animales y propietarios.

Cada animal es único y por tanto responde de forma diferente ante los mismos estímulos. Hay factores como la actitud del propietario, la etapa de socialización, el contacto con otros perros miedosos así como el propio carácter y genética, que influyen en su comportamiento.

Si el animal se estresa con facilidad al oír petardos, puede que protagonice situaciones de pánico que le muevan, por ejemplo, a salir corriendo sin control. En este caso, al sacarlo de paseo, nos aseguraremos que el collar esté bien sujeto y que tenemos la correa bien cogida para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

También debemos tomar precauciones en caso que el perro esté en un patio o terraza ya que llegado el caso, puede saltar la valla con bastante facilidad. Un dato que demuestra que hay que tener en cuenta estas pautas, es que tras la noche de San Juan, las protectoras de animales, recogen muchos animales que se han escapado presos del miedo y que no han sabido regresar. En estos casos, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si éste lleva un microchip identificativo implantado.

Otros comportamientos pueden ser esconderse debajo de la cama, u orinar dentro de casa. También puede que tenga más sed de la normal, por ello es importante que siempre tenga agua, o que por el contrario disminuya su apetito. En todos estos casos la recomendación es ser comprensivos ya que, el “mal” comportamiento, se debe a los efectos del estrés que el animal no es capaz de controlar por si mismo. En definitiva, es importante ignorar su actitud lo máximo posible y no intentar calmarlo ni consolarlo para no reforzar ese comportamiento negativo.

En cuanto a las posibles soluciones que se pueden tomar frente a este problema, la más segura y recomendable en los casos más severos es la terapia para desensibilizar al animal de su miedo, en este caso, el ruido.  Esta terapia, siempre conducida por un profesional, expone al animal a sonidos de distinto volumen y frecuencia de manera que su asociación al pánico va disminuyendo. Al finalizar la terapia, el perro llega a asociar los ruidos (por ejemplo de petardos) a algo agradable y por lo tanto desaparece su temor y los comportamientos asociados a él.

Esta terapia requiere meses del trabajo de un etólogo/ educador con el animal y por lo tanto es aconsejable planificarla con suficiente tiempo de antelación.

Fuente: Fundación Affinity

El protagonista de hoy es Jordi un precioso cocker macho joven que busca adopción.
www.animalesrioja.es

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