lunes, 30 de julio de 2012

Evitar el golpe de calor y Bart en adopción

Uno de los peligros más graves a los que se encuentran expuestos nuestros animales durante la época estival es el denominado golpe de calor.

Los perros no pueden regular su temperatura mediante el sudor pues carecen de glándulas sudoríparas extendidas por el cuerpo -como en el caso de los humanos-. Ellos sólo pueden regular su temperatura mediante los jadeos y el sudor que eliminan por las almohadillas de sus patas. En los días de mucho calor o en los traslados en coche, esta regulación puede no ser suficiente y se presenta el temido golpe de calor, que puede resultar mortal, pues acaba con las reservas de azúcar y sales del cuerpo del perro. La temperatura corporal sube hasta producir un fallo en el centro de la termorregulación del cerebro y a partir de aquí es imposible controlar la temperatura que sigue subiendo, entrando rápidamente en coma y muriendo.

Consejos a tener en cuenta en todos los casos:
  • Llevar siempre disponible agua limpia y fresca.
  • Permanecer en espacios amplios y bien ventilados.
  • Aprovechar las zonas de sombra.
  • Dar de comer al animal a primera o última hora del día.
  • Sacarlo a pasear a primera y última hora del día, y a mediodía lo mínimo para que haga alguna necesidad.
  • Evitar que haga ejercicio intenso.
  • Nunca perderlo de vista
Si viajamos en coche con nuestro perro, debemos parar de conducir cada cierto tiempo para descansar y también para que nuestros animales no sufran estrés. Es importante hacerlo en un lugar con sombra y sacar a los animales de los coches, comprobar cómo se encuentran y si están calientes o con la respiración agitada, mojarles la cabeza y rebajar su temperatura corporal.

Nunca dejarlo cerrado en el interior del vehículo. En apenas 10 minutos, un perro puede morir dentro de un coche. A veces, ni un rescate rápido consigue evitar los problemas vasculares, las hemorragias o el edema cerebral…

En perros braquicéfalos (perros con nariz muy chata, como el Bulldog inglés, el francés, carlino o pequineses), en canes obesos, con problemas cardiacos o ejemplares con mucho pelo, al tener dificultades en la respiración unos y dificultades en perder calor otros, el riesgo es mucho mayor en todos los casos.

El golpe de calor se tiene que tratar de inmediato. Se trata de una urgencia veterinaria. A la menor sospecha, debemos llevar al perro al veterinario. Si la situación es tan grave que no podemos trasladar al animal hasta la clínica, nuestro objetivo será el de bajar la temperatura corporal del animal, pero no lo podemos hacer de cualquier manera.

Ante los primeros síntomas, podemos refrescar al animal con agua (no con hielo, ni con agua muy fría, pues ésta produce vasoconstricción y hace perder menos calor) y le aplica una bolsa de plástico con hielo machacado en la cabeza. Por debajo de 42º C, no es necesario enfriar más al animal, pues puede llegar a entrar en hipotermia.

También podemos facilitar cubitos de hielo para que el animal los chupe y pueda recuperar agua muy poco a poco. Aunque el animal baje la temperatura y recobre la conciencia y aparentemente esté normal, no está fuera de peligro, pues los órganos internos pueden estar dañados, por lo que hay que hacer análisis de sangre, para saber si todo el organismo funciona normalmente.

Bart, el protagonista de hoy, sigue buscando hogar. Ahora acaba de cumplir 8 meses y está esterilizado. Tras los primeros meses de vida confinado en una jaula sin más estímulos que los ladridos de sus compañeros de encierro, Bart ha descubierto lo que significa el cariño. Corre libre junto al resto de su familia canina y ahora ha empezado a bajar a la ciudad para seguir aprendiendo todo aquello que se le negó en un principio. Seguimos necesitando una familia dispuesta a asumir el reto de la recuperación de Bart. Cada día es un pasito adelante para él y lo afronta con curiosidad y sin un mal gesto. Te animas????

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