martes, 24 de julio de 2012

Lo que realmente necesitan nuestros peludos y Neva buscando hogar.

Todas las mañanas, mientras preparo el día y reviso los correos de la mañana, siempre hay alguno de mis peludos, haciéndome compañía y supervisando lo que hago. Ahora mismo, es la nueva, Neva, la que está haciendo de calefactor de mis piernas mientras juega con un ratón de peluche. Es tan pequeña aún… Otras veces es Rubi o mi Gordita. Siempre hay alguno alrededor.

Cada uno de ellos, tiene sus horarios y sus momentos en los que no se cortan en exigir atención, actividad y cariño. Unos prefieren la mañana y otros, la tarde noche, cuando ya estoy bastante más derrotada. Pero todos ellos tienen sus momentos y estoy en la obligación de atenderlos todos.

Como seres vivos que son, precisan que invirtamos tiempo en escucharlos (y os prometo que si prestáis atención, todos os hablan de un modo u otro) y en cubrir sus necesidades, no solo de comida y bebida, sino de ejercicio, compañía y estimulación mental y física.

Ellos no eligen entrar a formar parte de nuestras vidas. Somos nosotros los que elegimos al animal que queremos. Las razones que nos llevan a incorporarlos a nuestras vidas, son variadas y cada persona tiene las suyas propias: Compañía, conciencia, trabajo, estética, moda, necesidad…. Etc. Todas igualmente válidas si afrontamos el reto que acabamos de asumir y dotamos a nuestro animal de todo aquello que precisa por edad, raza, características propias o carácter.

Los animales exigen, sobre todo, tiempo. Precisan de cuidados, de educación pero, también, de momentos de complicidad con su propietario para vivir felices y plenos.

Y todo esto viene a cuento porque no vale adoptar o adquirir un animal de compañía y pensar que, con ponerle de comer está todo solucionado. Se deprimen y empiezan los problemas en casa. Si no tienen las normas claras porque nadie tiene tiempo de enseñárselas; Si carecen del tiempo de ejercicio y estimulación que precisan, intentarán cubrir el vacío de cualquier modo que consideren válido, lo que puede chocar de frente con lo que los humanos, calificamos de correcto.

Neva, la que inspira este post, está en adopción. Acaba de cumplir 8 semanas y es una lagartija llena de vida. Como todos los peques, tiene momentos de actividad frenética, donde no para, seguidos, de momentos en que parece haber desconectado del mundo.  Le encanta estar con gente y, en cuanto tiene la oportunidad, se sube encima de cualquiera que estemos a recibir mimos y a dormir. Llegó con un ojito bastante mal que se va recuperando poco a poco. No sabemos aún cómo quedará finalmente pero, en cualquier caso, no le impide hacer una vida totalmente normal. Si quieres afrontar el reto de incorporar una pequeña vida a tu hogar, pregunta por Neva.

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