martes, 11 de septiembre de 2012

Sonrisas veteranas

Hay estudios que avalan los beneficios de los animales de compañía en el campo de la salud pero, es increíble verlo delante de nuestros propios ojos. Por supuesto que no todo vale puesto que hay personas con miedos, que debemos respetar pero, bajo el criterio y la supervisión del profesional de la salud que es quien mejor conoce a sus pacientes y, trabajando con distancias seguras, hasta el más reacio, participa en las actividades y, lo que es mejor, disfruta de ellas. Y todo, sin tocar.

Los animales, con su sola presencia, consiguen relajar el ambiente, al equipo profesional y a los pacientes. Se ha comprobado científicamente que, interactuar con ellos, mejora los niveles de presión arterial y el pulso es más constante. Las personas se sienten bien físicamente, desciende la sensación de dolor y tienen mejor humor. Además, la mera presencia de un animal, facilita la comunicación interpersonal incluso, en casos extremos.

A veces, son gestos leves, una sonrisa, una mirada, sensaciones de tacto…. Pero ver participar a todos ellos, incluso los que, habitualmente viven encerrados en sí mismos, es una sensación increíble.

Y los ves, hablando a los peludetes como si fueran bebés, acariciándolos suave o mirándolos a los ojos como si pudieran leerlos y te sientes bien. Cada persona se identifica con alguno en especial pero, como siempre ocurre en estos casos, hay algunos usuarios a los que les gustan todos.

Y los peludetes, sabios como son, saben lo que tienen que hacer. Participan, se dejan hacer, tocar, oler, acariciar y disfrutan de su tarea. Y yo, en medio de la marea de sensaciones y percepciones, feliz por poder estar ahí, por poder colaborar para conseguir una sonrisa de los más mayores.


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