domingo, 25 de noviembre de 2012

Perros gruñones


Hay perros que por falta de socialización primaria, un mal manejo de correa o, en ocasiones, por el propio carácter del animal, tienden a ser más ariscos o mostrar un carácter inadecuado con otros perros e, incluso con personas. En esos momentos, los propietarios pueden sentir cierta aprensión y evitar encuentros durante el paseo, para ahorrarse disgustos. Mientras no exista un verdadero problema veterinario que justifique la impulsividad o la agresividad, debemos centrarnos en trabajar con nuestro perro, para que pueda disfrutar de la vida en sociedad.

Conocer el lenguaje corporal de los perros, es esencial para poder diferenciar juego bruto con un acercamiento inadecuado. En los juegos, muchas veces podemos ver un despliegue de gruñidos, topetazos, bocas abiertas y dientes sin que lleguen realmente a tocarse o, en caso de hacerlo, no se produzcan ningún daño. Es frecuente verlo en cachorros pero, cuando se vuelven adultos, tendemos a cortar este tipo de comportamientos con lo que, estamos negando a nuestro perro, la oportunidad de relacionarse con otros perros.

Estigmatizando de este modo al perro, es fácil que rápidamente le cuelguen las etiquetas de “perro malo” o “agresivo” en el vecindario o en el parque y que, tanto perros como propietarios, se alejen de él. De este modo todavía tendrá menos oportunidades de poder relacionarse con otros perros y aprender a comportarse.

Una vez valorado el animal y, descartados problemas de agresividad graves, la solución para los perros con problemas no es el aislamiento, sino una mayor interacción supervisada.

Las actividades lúdicas, los paseos de socialización, las salidas al campo o las reuniones en el parque para los perros en general, incluidos los tachados de “agresivos”, son una buena receta para que animales y dueños puedan recuperar la confianza y disfrutar de una buena calidad de vida, aprendiendo a manejar las situaciones de conflicto.

Si nuestro perro es propenso a los enfrentamientos, es necesario reforzar el vínculo propietario-animal y educarlo para lograr una excelente respuesta a la llamada, de modo que podamos traerlo  a nuestro lado, en cuanto percibamos en nuestro animal, los primeros signos la actitud y disposición de iniciar o no evitar un enfrentamiento.

También es preciso revisar el lenguaje corporal del propietario frente al acercamiento del perro a otros perros. Cada animal tiene un espacio íntimo que se debe respetar. La forma más educada para aproximarse a otros perros, es realizando un arco o semicírculo a distancia, e interponiéndonos entre los dos animales, a modo de barrera.

Ante la duda, lo mejor es contactar con un profesional que despeje todas las dudas acerca del comportamiento canino y que nos ayude a trabajar para cambiar la percepción que el perro tiene de los demás perros, hasta llegar a asociarlos con algo bueno y positivo.


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