jueves, 22 de noviembre de 2012

Zape se fue para siempre

Zape nos dejó ayer para siempre. Llevaba demasiado poco tiempo en mi vida pero la muerte aun así, resulta dolorosa. Hay seres que los miras a los ojos y se meten dentro de tu alma para siempre como en el caso de estos dos hermanos. Sociables y muy cariñosos se deshacían por un mimo antes que por una chuchería.

El sábado pasado estuve un buen rato con ellos, paseando, haciendo fotos, dándoles carantoñas…. Todo parecía ir bien pero, el lunes, saltaron las alarmas. Algo no iba bien. No comían, tenían gastroenteritis y principio de deshidratación. Quedaron ingresados esa misma tarde. Zipi empezó a evolucionar a la mañana siguiente pero Zape, el más menudo y dependiente de los dos, se quedó estancado. A pesar de los esfuerzos por hidratarlo y recuperarlo, ayer se fue despacito y en silencio. Solo nos quedó la amargura de no poder hacer más por él.

Zipi sabe que algo pasa. Nota la pérdida. Busca a Zape pero ya no está… Está nervioso pero sigue igual de cariñoso con los humanos. Ayer empezó a salir a la calle (el pobre se aguanta hasta que llega al césped; No quiere ensuciar su box y eso es buena señal).  Empezó a beber y a tomar sólido progresivamente y su cuerpo lo tolera bien. Si todo va bien, hoy será dado de alta.

Zipi ha sido afortunado. Zape, no tanto pero, me queda el consuelo de que se ha ido rodeado de cariño y de calor. Es lo único que deseo para todos mis animales y todos los que pasan por mi vida, aunque sea tan solo por un breve periodo de tiempo, pasan a formar parte de ella por siempre.

Soy consciente que este año tendré más pérdidas. Tengo demasiados abueletes alrededor. Si el 15 de Agosto fue Lady, sé que alguno la seguirá pronto. La muerte de Zape me parece más injusta, si cabe, porque era un animal joven pero, la enfermedad y la muerte no entiende de estas cosas.

De todos modos, solo ansío a estar con ellos en ese momento, acompañándolos mientras se quedan dormidos para siempre. Luego ya vendrán las lágrimas pero sé que en ese momento me necesitan y debo estar ahí. Y también sé que, si no lo hiciera así, nunca me lo perdonaría después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario