martes, 2 de julio de 2013

El síndrome del gato paracaidista y Kiti buscando hogar

Con la llegada del buen tiempo, las ventanas de nuestros domicilios están abiertas muchas horas del día. Los gatos en su afán curioso pueden permanecer horas tendidos en el borde de la ventana y esto puede suponer un riesgo que se puede llegar a traducir en una caída al vacío. Los gatos se caracterizan por sus grandes saltos y la gran flexibilidad en sus patas. Sin embargo, también se diferencian de otras especies por las caídas que éstos pueden sufrir. Ya sea desde la ventana, el segundo piso o del árbol, los felinos son muy ágiles a la hora de saltar; no obstante, por una distracción, un error de cálculo o demasiada confianza, la hazaña puede convertirse en algo lamentable.

El término de gatos paracaidistas se aplica a aquellos felinos que, bien por curiosidad, por falta de cálculo o por despiste, acaban con sus huesos sobre el suelo tras una caída de varios metros de altura.

Normalmente los gatos tienen bien desarrollado su sentido del equilibrio pero, cualquier estímulo externo, como un simple pájaro puede provocar una caída que debemos evitar en la medida de lo posible, impidiendo que nuestro gato acceda a esa ventana o protegiendo con algún método que evite que nuestro gato se precipite al vacío en un descuido.

Las posibles lesiones a las que se enfrenta un gato paracaidista son muy dispares.

El resultado de las lesiones depende fundamentalmente de:
  • La altura y velocidad de caída, que afectan directamente a la capacidad de reacción del animal para poner en marcha su mecanismo fisiológico de amortiguación de la caída,
  • La zona de impacto. No es lo mismo caer sobre un rígido, frío e “impenetrable” suelo de cemento que sobre el “mullido” césped de un parque), y finalmente,
  • La arquitectura y elementos exteriores del edificio, dado que, en la caída el animal puede encontrarse con tendederos o toldos, que ayudan a amortiguar, de alguna manera, el desastre.
Entre las lesiones más frecuentes están las fracturas (las más habituales son las de fémur, las de los huesecillos de las extremidades anteriores y las de la mandíbula) y las lesiones internas (roturas de la vejiga de la orina, traumatismos diversos en bazo, lesiones en pulmón...).

Aunque nuestro gato no presente ninguna lesión visible tras la caída, la revisión por el veterinario es fundamental; Muchas de las lesiones no dan la cara en los momentos siguientes a la caída y por ello no se debe descartar un problema ante la inexistencia de síntomas.



Prevenir las caídas



Para evitar las caídas de nuestros felinos al vacío debemos intentar evitar su contacto con las alturas; Existen cerramientos para ventanas y balcones, en forma de mallas o mosquiteras, de todo tipo de materiales, con variados sistemas de fabricación ya sea profesional o casera... Cualquiera de ellos, si evita la caída, es bueno.

La otra  forma de evitar la caída es utilizando el sentido común, es decir, manteniendo alejado a nuestro gato de las zonas de riesgo.

Por ello es fundamental que nuestros gatos estén identificados...

Si el animal cae y sus lesiones no son de gravedad puede quedarse quieto, o cerca de la zona de caída, pero también puede correr despavorido y desorientado, siendo su localización difícil, o casi imposible, sin el adecuado medio de identificación.

Kiti es una gata preciosa, muy buena y dulce. Al principio se muestra algo timidilla con las personas que no conoce, pero en seguida se acerca a que le hagas mimos. Es muy buena, tranquila y sociable, tanto con personas como con otros gatos.

Si quieres adoptar o acoger a Kiti, escríbe a:

dan.asociacion@gmail.com

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