miércoles, 20 de agosto de 2014

¿Qué hay tras la agresividad canina?

Ante perros con conductas agresivas, los propietarios se sienten inseguros ante las reacciones de su animal ya que, piensan que ataca de forma impredecible, cuando lo cierto es que en la mayoría de los casos, el animal nos ha avisado por activa y por pasiva. El propio lenguaje corporal del guía, provoca muchas veces que el animal, "tome las riendas" de determinadas situaciones que lo incomodan y nos encontramos con gruñidos, ladridos o incluso dentelladas en un intento de espantar aquello que tiene delante.

Realmente, la agresividad como problema patológico es rara y requiere siempre la intervención del veterinario para tratarla adecuadamente, por eso es importante descartar enfermedades y revisar el historial del animal para comprender qué hay detrás de su comportamiento. En la mayoría de los casos, la conducta inadecuada está relacionada con causas muy concretas cuyas señales de aviso no han sido identificadas a tiempo pero, que con ayuda profesional, en muchos casos se pueden reconducir y trabajar como, por ejemplo:

·        Conductas de evitación que el perro ofrece ante un estímulo en repetidas ocasiones sin que atendamos a su significado como intentar alejarse de lo que le asusta, emisión de señales de calma,... etc.
·        Signos de aviso emitidos por el perro, que obviados reiteradamente por el propietario ante situaciones de estrés para el animal como, por ejemplo, mirar fijamente, gruñir, enseñar los dientes..)
·        Conductas relacionadas con determinados momentos del día así como las asociadas a situaciones o eventos como la hora de la comida, la llegada a casa...etc.
·        Presencia de ciertos estímulos que resultan amenazadores para el animal como un determinado sonido, otro perro, una determinada persona...etc.
·        Reacciones exageradas ante las acciones de las personas, por ejemplo, acariciarle la cabeza inclinándose, intentar bajarlo de un lugar de forma brusca....

Ser conscientes de que existe un problema real, pedir ayuda profesional y tener en cuenta una serie de normas de seguridad básicas, son el inicio de la solución. Son trabajos de largo recorrido pero, debemos asumir el hecho de que existe y convertirnos en guías responsables del bienestar del animal y de las personas que conviven con él. En el gráfico,  un resumen de las acciones evitar en los casos d conductas agresivas de tu animal incidiendo en la necesidad de pedir asesoramiento profesional para saber cómo actuar adecuadamente.

Imagen http://goo.gl/rl7dpp




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