lunes, 29 de septiembre de 2014

Empezando a trabajar los miedos

Cuando nos llega un animal con miedos, lo esencial es proveerle de rutinas (de alimento, ejercicio y estimulación mental) para que no tenga que preocuparse por qué vendrá después y si ese día podrá comer.

Cuando hablamos de estimulación mental, nos referimos a pequeños ejercicios de olfateo, juegos de busca o incluso pequeños retos como la pista de obstáculos. Los perros que no han sido entrenados, son poco o nada conscientes de su tren trasero (sobre todo los jóvenes) y es fácil verlos "arrastrar" las patas traseras al bajar escaleras o saltar vallas. Es importante hacerles tomar consciencia de su propio cuerpo y de las posibilidades que puede afrontar.

Nuestra intervención ha de limitarse a lo que el perro sea capaz de tolerar (muchos llegan con auténtico pánico al ser humano). Menos palabras y más lenguaje corporal, movimientos pausados y tranquilos y supervisión en todo momento pero sin agobiar al animal. En algunos casos, se podrá empezar a trabajar algo con la correa, en otros tendremos que esperar aún un tiempo.

Una vez que "ordenamos su día a día" es más fácil iniciar la educación propiamente dicha o el adiestramiento en habilidades. Mientras no se logra cierta estabilidad psicológica es imposible que el perro esté al cien por cien para asumir las enseñanzas y confiar en nosotros como guías.
Por eso, el tiempo y paciencia son los mejores aliados en este tipo de recuperaciones.

Negri lleva poco tiempo en la residencia Lola y Zar. Rescatado de la perrera donde ha pasado prácticamente toda su vida (y tiene en torno a los seis meses) empieza a vivir ahora.



Contacto para adoptar o apadrinar: dan.asociacion@gmail.com

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