martes, 16 de septiembre de 2014

Mi perro persigue todo lo que se mueve

Es una de las consultas más repetidas y que más preocupan a los propietarios. Realmente, no hay nada más fascinante para muchos perros, que jugar a perseguir todo aquello que se mueve pues, en el fondo, es un comportamiento innato propio de la especie pero en estos casos, exacerbado.
Estos animales adoran correr tras casi todo lo que se mueve: Personas haciendo deporte, ciclistas, motos e, incluso coches con el consiguiente peligro para su seguridad así como toda clase de animales, especialmente, gatos. El problema está en que no solo persiguen, sino que al lograr atrapar sus “presas” (ya que así es como los ve) puede causarles daños graves, dada la excitación del momento.

Cuando vivimos con un perro obsesionado en perseguir todo lo que se mueve, debemos plantearnos varias cuestiones:

·        ¿Qué tipo de rutinas de descanso, comida y sobre todo ejercicio físico, tiene el animal? ¿Son las correctas? Quizá está comiendo poco y hace demasiado ejercicio o no duerme lo suficiente y está reactivo.
·        ¿Realmente el perro está educado y hace caso a la llamada? ¿Existe un trabajo de educación en obediencia básica con el animal?
·        ¿Qué otras actividades o retos se le plantean diariamente? ¿Solo sale a correr o además compartimos otro tipo de juegos?

En los casos de perros adictos a perseguir todo lo que se mueve, lo menos recomendable es “entrenar” este instinto, mediante juegos de caza como la pelota el frisbee o los palitos. Hay perros totalmente obsesionados, hasta el punto de no saber parar y hacer caso omiso al resto del mundo. Para ellos, este deporte es un juego de caza que no acaba nunca. Si además lo potenciamos y es la única actividad que compartimos con él, además de estar físicamente preparado para afrontar cada vez mayor intensidad, no entenderá que nos enfademos cuando haga gala de sus habilidades en público corriendo detrás de algo o alguien.

Del tema concreto de perros adictos a las pelotas ya dedicamos un post hace un tiempo


La manera de enseñarle a controlar este "nervio" ante posibles presas (es decir, el instinto de caza) es darle herramientas para que pueda gestionar ese exceso. Paseos y ejercicio controlado y, sobre todo, trabajo de "pensar" como puede ser obediencia, rastreo, Agility....

Si seguimos potenciando su instinto de caza, no debe extrañarnos las conductas que nos muestra. Sólo si le damos una alternativa válida, podremos pedirle que cambie de comportamiento.

El consejo es reducir poco a poco los juegos de caza ya que son lo que menos nos interesa de nuestro perro. No se trata de blanco y negro, es decir, no los cortes de raíz ya que confundirías y frustrarías a tu perro. Se trata de usar el sentido común e ir reduciendo lanzamientos mientras, a cambio, introducimos juegos de busca y olisqueo (puede buscar la pelota o el palito o chuches) u otras actividades de concentración mental. Te dejamos varias propuestas aquí:


Gilda tiene 7 meses, pesa 8 kg y apenas levanta 40 cm del suelo y necesita un hogar. Tras ser rescatada de la perrera y, una vez en la residencia, nos ha demostrado que es un animal extrovertido, alegre y muy simpático deseando agradar. Ahora necesita una familia que le de la oportunidad de demostrar todo lo que es capaz de hacer. En las fotos, el antes y el después con una diferencia de apenas cuatro días sabiéndose a salvo y con rutinas claras de descanso, comida, estimulación y ejercicio.




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