jueves, 4 de septiembre de 2014

Una buena llamada y Chiqui buscando hogar

Quizá la señal más importante en la vida de un perro, es la llamada. Una llamada perfecta puede ahorrarnos mil y un disgustos a los humanos y más de un susto o accidente a nuestro perro.

Durante el paseo, el perro puede llegar a afrontar situaciones de cierto riesgo como, por ejemplo, las carreteras, perros o personas poco amistosas o que sienten miedo ante los animales, zonas de basura donde puede acercarse con intención de comer algo que, con toda probabilidad no estará en buen estado…

Para lograr el objetivo es conveniente atender a una serie de pasos.

·        Practicar la mirada antes de empezar a practicar la llamada. Difícilmente van a entender que les estamos pidiendo si ni siquiera nos miran a la cara cuando les hablamos.
·        Escoger una señal clara y diferente de llamada. Nos gusta mucho la palabra “aquí” unido al nombre del perro. Hay muchas personas que utilizan “vamos” o “toma” pero si reflexionamos sobre el número de veces que usamos esas palabras a lo largo del día, nos daremos cuenta que nuestro perro está cansado de escucharlas.
·        Tener paciencia. Llamar y esperar, cueste lo que cueste, a que nuestro perro acuda a la llamada. Podemos ayudarnos en las primeras fases de una correa larga de campo que ofrece libertad al animal sin peligro.
·        Ayudar al perro en todo lo posible. Cuando se trata de cachorros, solemos llamarlos acompañándonos del cuerpo, agitando los brazos, palmeando las rodillas o inclinándonos hacia delante. Es una forma de hacer más agradable el acercamiento y también podemos usarlo con perros adultos tímidos o que estén empezando a aprender.

Las sesiones de entrenamiento han de ser cortas y, preferiblemente, en el mismo lugar. Es recomendable comenzar a una distancia pequeña e irse alejando progresivamente.

Este sábado toca practicar en nuestro Taller. ¿Te animas?


Chiqui es un macho de solo un año de edad y tamaño pequeño. Es un perrito joven sumamente agradecido y cariñoso que parece entender que se salvó por muy poco pues está feliz en su nueva vida, en la residencia en Lola y Zar. Y todo lo que le falta aún por descubrir si alguien se anima a abrirle su casa, para que siga avanzando en sus aprendizajes y pueda pertenecer a una familia de nuevo. Es muy sociable con otros perros y con personas.






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