martes, 30 de diciembre de 2014

Año nuevo y petardos

Con los petardos y los fuegos artificiales, son muchos los perros y gatos que se estresan, y presentan síntomas de ansiedad extrema. Sienten que su vida peligra, entran en auténtico estado de pánico, no ven aunque lleven los ojos desorbitados y caminan pegados a las paredes y al suelo, tirando de la correa, si están en la calle, en un intento desesperado de volver a casa cuanto antes.

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, cuando salgas, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

- Intenta esconderse para evitar el problema
- Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el "mal rato" de los petardos o los fuegos.
Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmar al perro.

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo.

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Una Navidad también para los animales

Llegan las fiestas navideñas y muchos hogares se engalanan para las celebraciones familiares que están a punto de llegar. En algunas casas con animales (la mía sin ir más lejos), hace tiempo que renunciamos a los adornos navideños ya que, suponían un excelente parque de atracciones para los gatos, con el consiguiente destrozo de todo lo nuevo y, sobre todo, del peligro. Me rendí y ganaron ellos. Pero no todo está perdido y, con unos sencillos consejos, todos podemos disfrutar de la fiesta.

Vistiendo la casa de navidad....

Si vives con peludos y eres de los que no renuncian al placer de vestir de fiesta tu hogar, hay una serie de precauciones a tener en cuenta en estas fechas: 
  • Los árboles navideños son una invitación a saltar, trepar o jugar con ellos. Elige aquellos con una buena base estable que evite este tipo de accidentes.
  • Evita las bolas de plástico o cristal ya que, si consiguen tirarlas, al romperse se convierten en peligrosos objetos cortantes. Escoge a cambio las de fieltro o cuerda, menos peligrosas.
  • Las cintas y espumillones brillantes de plástico, pueden producirles asfixia u obstrucciones estomacales e intestinales en caso de ingerirlas. Extrema las precauciones o evítalas si ves que tus peludos se sienten irremediablemente atraídos a intentar jugar con ellas..
  • Las figuritas de los belenes han de estar alejadas del alcance de niños pequeños y animales pues hay algunas de tamaño lo suficientemente pequeño como para ser tragadas y que nos puedan dar disgustos.
  • Los cables y guirnaldas de luces pueden producir asfixia si se enreda con ellos.
  • Evita que juegue, roa o muerda las luces encendidas puesto que podría sufrir una descarga eléctrica y/o clavarse los cristales de las pequeñas bombillas.
  • Siempre que salgas de casa, deja al animal en un lugar seguro, alejado de los peligros y desenchufa las luces para evitar que las muerdan en tu ausencia y te encuentres un disgusto a tu vuelta.
  • Las típicas plantas navideñas como el muérdago, el acebo o la flor de Pascua (Poinsettia) son tóxicas para ellos. Colócalas en lugares donde no puedan acceder los animales.

Dulces y chocolates...

El chocolate contiene un componente que resulta peligroso para los perros, llamado teobromina. Mientras que los humanos la metabolizamos fácilmente, ellos lo hacen mucho más lentamente, lo que permite que se acumule en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos e incluso mortales.

Se trata de un alcaloide perteneciente a la misma familia que la cafeína y incoloro e inoloro, con un sabor ligeramente amargo. Se encuentra presente en el árbol del cacao, y sus semillas, y por consiguiente en los productos del cacao y sus derivados.

Un perro grande puede ingerir mucho más chocolate que un perro pequeño, sin que presente síntomas de intoxicación aunque bastan poco más de 100 mg de teobromina por kilo de peso vivo, para causar efectos tan graves que llegan a comprometer seriamente la vida del animal.

Conviene recordar que los diferentes tipos de chocolate tienen distintos niveles de teobromina. El cacao amargo, el chocolate para cocinar y el chocolate negro contienen los niveles más altos, mientras que el chocolate con leche y el chocolate blanco tienen los más bajos. Para hacernos una idea, el chocolate negro contiene aproximadamente 1,5% de teobromina, unas diez veces más que el chocolate con leche común.

Si tu perro consume una pequeña cantidad de chocolate, probablemente solo sufra de molestias estomacales. Puede vomitar o tener diarrea.

Sin embargo, cantidades mayores, tendrán efectos más graves. En cualquier caso, ante el menor síntoma de los anteriores, lo mejor es no correr riesgos y trasladar al animal inmediatamente al veterinario ya que se trata de una urgencia y la rapidez es vital en estos casos.

Y qué pasa con los petardos y los fuegos artificiales

Aunque a nosotros nos gusten las fiestas, nuestros compañeros de cuatro patas pueden no ser tan amigos de esta celebración. Con los petardos y los fuegos artificiales, son muchos los perros y gatos que se estresan, y presentan síntomas de ansiedad extrema.

Seguramente más de uno habrá visto perros aterrorizados ante algo que no controlan. Entran en auténtico estado de pánico, no ven aunque lleven los ojos desorbitados y caminan pegados a las paredes y al suelo, tirando de la correa en un intento desesperado de volver a casa cuanto antes.

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, cuando salgas, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:
  • Intenta esconderse para evitar el problema
  • Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el "mal rato" de los petardos o los fuegos. Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmarse a nuestro perro.

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo.

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

Con unas mínimas precauciones, todos, animales y humanos, disfrutaremos mucho más de las fiestas.


Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nª 99 (Diciembre 2013)


jueves, 18 de diciembre de 2014

Ideas de juegos para perros

En el juego con tu perro no vale todo. Cada animal tiene necesidades de juego diferentes en función de la edad, estado físico, energía, etc. y debemos adaptarnos a ellas. Evita abusar de los juegos de perseguir constantemente (pelota o pila-pilla) y refuerza, a cambio, los juegos de pensar, que estimulan su inteligencia y afianzan la confianza.

En este artículo, encontrarás ideas estupendas para motivar, activar, relajar, concentrar y, en definitiva, compartir tiempo de calidad y disfrutar con tu perro.





lunes, 15 de diciembre de 2014

Ojo con el chocolate estas fiestas

Y la recomendación no está pensada en nosotros ni en evitarnos empacho de dulces y kilos de más. Está pensada en nuestros peludos. El chocolate no es bueno para nuestros perros de casa y, si lo dejamos a su alcance (y más estos días que se avecinan de fiesta) nos podemos llevar un disgusto más o menos serio. Lo que nos puede parecer una trastada del perro, se puede convertir en una auténtica tragedia si no conocemos el alcance tóxico que representa el cacao para nuestros perros. El componente del chocolate que resulta tóxico para ellos, es la teobromina. Mientras que los humanos la metabolizamos fácilmente, los perros lo hacen mucho más lentamente, lo que permite que se acumule en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos e incluso mortales.  

La teobromina es un alcaloide perteneciente a la misma familia que la cafeína. Es una sustancia incolora e inolora, con un sabor ligeramente amargo. Se encuentra presente en el árbol del cacao, y sus semillas, y por consiguiente en los productos del cacao y sus derivados.

Y aquí el tamaño sí importa. Un perro grande puede ingerir mucho más chocolate que un perro pequeño, sin que presente síntomas de intoxicación. Bastan poco más de 100 mg de teobromina por kilo de peso vivo, para causar efectos tan graves que llegan a comprometer seriamente la vida del animal.

También conviene recordar que los diferentes tipos de chocolate tienen distintos niveles de teobromina. El cacao amargo, el chocolate para cocinar y el chocolate negro contienen los niveles más altos, mientras que el chocolate con leche y el chocolate blanco tienen los más bajos. Para hacernos una idea, el chocolate negro contiene aproximadamente 1,5% de teobromina, unas diez veces más que el chocolate con leche común.

Si tu perro consume una pequeña cantidad de chocolate, probablemente solo sufra de molestias estomacales. Puede vomitar o tener diarrea. Sin embargo, cantidades mayores, tendrán efectos más graves. La mayor parte de los signos de toxicidad grave están relacionados con el sistema nervioso central. En cantidades suficientes, la teobromina puede producir temblores musculares, convulsiones, un latido cardíaco irregular, hemorragias internas o un ataque al corazón.

En cualquier caso, ante el menor síntoma de los anteriores, lo mejor es no correr riesgos y trasladar al animal inmediatamente al veterinario ya que se trata de una urgencia y la rapidez es vital en estos casos.

Seguramente habréis visto que, en las tiendas de complementos para nuestros animales, actualmente hay golosinas sabor chocolate para los perros. Aunque lleven ALGO de chocolate, están formuladas con una cantidad tan baja que no cause reacción pero, en cualquier caso, conviene leer la etiqueta del envase para tener claro cual es la cantidad máxima recomendada en función del peso del animal y no sobrepasarla. Así todos podremos disfrutar del placer del chocolate.

La protagonista de hoy es Kate, una preciosa perrita cruce de Spaniel del 2007. Muy buena y cariñosa, se nota que la vida no se lo ha puesto nada fácil pero, sin embargo ella sigue adelante y agradece cada caricia o gesto amable.


Si te animas a darle un hogar, contacta con dan.asociacion@gmail




viernes, 12 de diciembre de 2014

Preparando la llegada de un bebé a una casa con perro

Se ha hablado mucho de la llegada de un bebé a una casa con gatos pero, el otro día, una alumna me preguntaba sobre la llegada de un bebé a una casa con perro y, así surgió la idea de escribir sobre el tema.

Para muchos propietarios, los perros han sido sus "primeros niños" pues han disfrutado de una vida llena de atenciones. Ahora les toca ceder espacio al nuevo y hay que ser cuidadosos. Realmente hay mucha confusión sobre cómo debemos comportarnos en esta situación y, ciertamente, un recién nacido en casa supone un gran cambio para toda la familia y, por supuesto, este cambio, también es vivido por nuestros perros. Lo más normal es que el perro acepte al bebé como un miembro más de la familia, un cachorro al que debe soportar y, probablemente, proteger. No hay que temer la curiosidad del animal, y siempre y cuando se guarden las medidas higiénicas y de seguridad, podrá acercarse al recién nacido.

La base del éxito es actuar con naturalidad y, sobre todo, ser coherentes. Nos sentimos ilusionados ante la llegada del recién nacido pero, lo que es seguro es que nuestro perro, está al tanto de que algo sucede. Intuye el cambio y son capaces de detectarlo, incluso antes, que la futura mamá. Lo mejor a mi criterio, es dejarlo participar en todo el proceso. Desde los preparativos dentro del hogar hasta los cambios que atraviesa el cuerpo de la futura madre.

Antes de la llegada del bebé

Los preparativos para recibir al nuevo miembro de la familia deben comenzar siempre unos meses antes del parto, para que el perro no asocie los cambios, con la llegada del bebé.

  • Debemos asegurarnos de que el animal está perfectamente sano, vacunado, y libre de parásitos internos o externos. También podemos repasar las uñas. De ese modo, evitaremos que pueda arañar al bebé si, por accidente, lo tocara con las patas.
  • Antes de que el bebé llegue, deberemos acostumbrar al perro a un horario realista y que podamos mantener una vez esté el niño en casa. Comenzaremos cuanto antes a dar de comer y a disfrutar de los paseos a las horas que estemos convencidos de poder hacerlo cuando el bebé esté con nosotros. El horario casi seguro variará y es mejor que el perro no sufra todos los cambios a la vez, coincidiendo con la llegada del niño.
  • Siempre es bueno acostumbrar al perro a pasar menos tiempo con la futura madre, ya que tras el nacimiento es probable que tenga que dedicarse mucho más al bebé, al menos, durante los primeros meses. De esta manera, el perro pasa al cuidado de otra persona de la familia (el padre por ejemplo), sintiéndose querido y cuidado y, por tanto, no excluido o disminuido en sus atenciones.
  • Podemos invitar a casa a amigos que tengan niños pequeños o bebés, para que nuestro perro se vaya acostumbrando al trato y presencia.
  • Es importante permitir que el perro entre en contacto con los nuevos muebles y objetos del bebé, para que se familiarice con ellos. Dejar que participen de todos los preparativos es bueno para todos pero, recomiendo que sea en nuestra presencia. Cuando no podamos supervisarlos podemos colocar una puerta de seguridad para niños para impedir la entrada cuando no estemos con él. Este tipo de barreras, le permiten ver y escuchar lo que sucede dentro cuando llegue el bebé. Hay que acostumbrarlo unos meses antes del parto de forma que pueda reconocer los límites sin sentirse aislado de la familia.
  • Podemos enseñarle a nuestro perro el nombre del bebé que viene en camino. Es una forma de incluirlo en las rutinas que se avecinan.
  • Otra opción es acostumbrar al perro a los ruidos propios de los bebés. Nos podemos ayudar con grabaciones de llantos de bebé, con la música de sus juguetes, etc. Al mismo tiempo, podemos premiar con golosinas o jugar con el can, para que asocie estos ruidos con experiencias buenas y agradables.
  • Es bueno habituar al perro con los olores nuevos del bebé antes de que llegue. Podemos dejarlo participar de los nuevos aromas: colonias, lociones, talco, etc. Para ello, los podemos usar en nosotros mismos.
  • Para evitar que el perro decida dormir o saltar sobre la cuna y muebles del bebé, podremos hacer uso de las barreras de seguridad o poner cinta adhesiva de dos bandas sobre los muebles. De este modo entienden rápidamente el mensaje de que no pueden estar allí.
  • En el momento del parto, siempre es recomendable que el perro se quede al cuidado de alguien de confianza.

Buenos modales

Durante los meses previos al parto, es el momento de enseñarle buenas maneras a nuestro perro: sienta, quieto, tumba, coge y suelta. Aprovecha el tiempo antes de la llegada del niño. Para cuando llegue el bebé, el perro debería responder a estas órdenes verbales con rapidez.

Reserva a lo largo del día 5-10 minutos de atención sólo para el perro. Este periodo será un tiempo de calidad para el animal y no hacen falta más de una o dos veces al día. Aprovecha el momento para acariciarlo, cepillarlo, jugar con sus juguetes, etc.

Mantén una rutina con el perro, disfrutando de vuestro tiempo más o menos a la misma hora, todos los días. Es conveniente asegurarnos de poder mantenerlo, una vez llegue el niño.

Antes de que el bebé llegue, deja al perro entrar en su habitación y en la zona de cambiador. No lo dejes fuera de las habitaciones del bebé todo el tiempo, los olores nuevos le atraerán y debe acostumbrarse a ellos lo más rápido posible.

Si intenta coger algo del futuro bebé, desvía su atención hacia uno de sus juguetes y prémielo por ello. Es el momento de que aprenda a diferenciar qué está permitido y qué no lo está. Si el perro tiene juguetes de peluche o de goma, parecidos a los del futuro bebé, puede crearle confusión así que tengamos cuidado a la hora de elegir juguetes para nuestro perro y para nuestro bebé.

La presentación del nuevo bebé a nuestro perro. La llegada a casa.

El primer contacto

Ha llegado el momento. Madre y niño vuelven a casa y empieza una nueva etapa. El perro mostrará una curiosidad natural ante la llegada del bebé y excitación por el retorno de la madre. Por ello, es importante actuar de forma que el perro investigue al nuevo miembro de la familia y, al mismo tiempo, evitar que pueda, sin querer, hacerle daño.

Es el momento de comenzar las presentaciones y, suelo recomendar que sean llevadas a cabo entre dos personas. Una de ellas se sienta en el sofá con el bebé sobre las rodillas. La otra persona queda libre para controlar al perro. Le dejaremos olisquear al bebé, acercarse e investigar. Recomiendo el uso de la correa si no estamos seguros de cómo va a reaccionar, si es inquieto o algo brusco, si muestra timidez o reacciona con miedo ante el bebé. No le obligaremos, ni le acercaremos el bebé más de lo que pueda tolerar.

No se puede tener a un bebé en brazos y a la vez evitar a un perro que se abalanza a saludar, o se cruza en nuestro camino para perseguir una pelota. Lo mejor es tenerlo controlado con una correa larga, para que pueda moverse por la habitación mientras nos mira, pero que no alcance al bebé si de repente le entran ganas de investigarlo más de cerca o jugar con él. Algunos consejos son:

  • Es importante actuar de la forma más relajada posible. De lo contrario, podemos transmitir nuestra excitación al perro.
  • No debemos castigar al perro por querer investigar al bebé. Si lo hiciéramos, el perro podría asociar la presencia del niño con algo negativo.
  • Debemos dejar que el perro se acerque al niño con calma. Puede ser una buena idea premiar la calma con chuches.
  • Si el perro es de gran tamaño o muy nervioso una buena idea es mantenerlo sujeto con la correa de paseo hasta que su ímpetu por oler al niño se reduzca.
  • Si el perro se acerca al bebé y lo huele de una forma calmada, debemos premiarlo con caricias y palabras suaves. Debe evitarse siempre el tono de voz que pueda excitar al perro, por ejemplo, el que utilizamos para jugar.
  • Si las cosas han ido bien, no debemos alargar en exceso el primer contacto. Es importante no forzar la interacción entre el perro y el niño y permitir que el proceso se lleve a cabo de forma gradual.

Muy importante

Nunca debemos dejar al niño y al perro juntos, ni un instante sin nuestra supervisión directa. Un perro puede sin querer hacerle daño al niño, por ejemplo, apoyando sus patas y volcando la cuna.

Ten en cuenta que nuestro perro aprovechará cualquier descuido para acercarse a investigar sin su supervisión, y cuando se tiene un niño, esto ocurre varias veces al día sin nosotros darnos cuenta: suena el teléfono, llaman a la puerta, estamos preparando un biberón por la noche... estos periodos cortos de tiempo libre, son los que puede aprovechar el perro para hacer una trastada.

Una vez que el perro se ha acostumbrado al bebé, y se muestra cariñoso y sociable con él, no hay ningún problema en que te siga por casa mientras atiendes al niño. Podemos crear unas rutinas de prácticas para que nuestro perro esté permanentemente entrenado.

Bajo ningún concepto se dejará al perro dormir en la misma habitación que el bebé. Usa un monitor, una radio, o una puerta de bebés, para poder dejar al niño sólo en su habitación.

Lo que nunca hay que hacer:

  • Descuidar al animal y dedicarse de lleno al recién nacido
  • Reñir al perro cuando se acerca al niño
  • Mantenerle encerrado por miedo a contagios
  • Ofrecer al perro los juguetes viejos o estropeados del niño.

Llegan las visitas:

Muchas personas pasarán por casa durante los primeros días para conocer al recién nacido. Aunque es fácil de imaginar que vienen por el bebé, esto no significa que no dispongan ni de unos segundos para prestarle atención también al perro.

Debemos intentar que las personas que vienen a casa le hagan un poquito de caso a nuestro perro. Puede ser algo tan sencillo como darle una golosina, lanzarle un par de veces la pelota y acariciarlo de vez en cuando.

Evitar los "celos"

Y pongo celos entre comillas porque un perro no presenta este tipo de comportamiento puramente humano. Sin embargo, la falta de atención puede generar cierta ansiedad en nuestro perro

La llegada de un bebé suele absorber gran parte de nuestro tiempo. Los ratos en que estamos más tranquilos, por ejemplo cuando el niño duerme, pueden ser aprovechados para jugar y prestarle atención a nuestro perro. De este modo, intentamos que el perro no se sienta desplazado.

Sin embargo, los perros no siempre interpretan las cosas de la misma forma que nosotros. En este caso en concreto, la interpretación del perro va a ser tan sencilla y tan lógica como la que sigue:

  • Cuando está el niño delante, no me hacen apenas caso.
  • Cuando el niño no está, vuelvo a recuperar la atención de mis dueños.

Si deseamos evitar los celos debemos conseguir que el aprendizaje del perro sea el adecuado, podemos proceder de la siguiente manera:

  • Si el niño está presente debemos, en la medida de lo posible, prestarle atención también al perro. Todos los juegos, las caricias y las golosinas deben ser entregadas en presencia del niño.
  • Si el niño no está "en escena", debemos de forma deliberada reducir el grado de caricias y atenciones que recibe el perro.
En otras palabras, el perro sólo obtendrá cosas de nosotros en presencia del niño, y no al revés como ocurría antes.

Ahora el aprendizaje del perro será:

  • cuando está el niño delante me hacen caso y me divierto como siempre.
  • cuando el niño desaparece me aburro y ellos me ignoran.

Cómo educar al niño

Con el tiempo, será el niño el que buscará el contacto con el perro. En muchas cosas, el niño trata al perro como a un juguete más y no es consciente de que el animal puede sentir dolor.

El objetivo de los padres es enseñarle al niño que el perro no es un juguete y que estirarle las orejas, el pelo o la cola puede no ser la mejor forma de relacionarse con él.

  • Actúa con tu perro de forma coherente, y trate de que todos los integrantes de la familia hagan lo mismo: permitir y prohibir las mismas cosas.
  • Hay que tener especial cuidado desde el momento en que el bebé comienza a moverse o a gatear, pues en esta etapa, se desplaza de manera imprevisible y puede perder el equilibrio, cayendo sobre el animal, que puede asustarse y reaccionar instintivamente.
  • Hay que enseñarles a convivir con el animal, y a respetar sus momentos de sueño, de comida, de cansancio o de juego. De este modo, lograrás una excelente relación entre su hijo o hija, y el perro.
  • Nunca dejes al bebé/niño jugar o interactuar con el perro sin supervisión, hasta que el niño no sea lo suficientemente mayor para comportarse adecuadamente con el perro y esto, puede ser hasta que tenga unos diez años.
  • Educa a tu hijo a convivir con su perro: Enséñale a respetar la comida y los momentos de descanso del animal, a mostrarse cariñoso y acariciarlo.
  • Especial precaución con perros viejos, con artrosis, otitis u otros dolores crónicos que pueden reaccionar con miedo o dolor al contacto.
  • Muchísimo cuidado si el niño es muy activo o brusco.

RESUMEN: las 5 claves para una buena convivencia.
1. Realizar los preparativos con antelación.
2. Actuar con calma.
3. Presentar el niño al perro de forma gradual.
4. Supervisar a ambos en todo momento.
5. Conseguir que el perro relacione la presencia del niño con cosas positivas.

Colaboración en Revista Pelo Pico Pata Nº 91 (Mayo 2013)


jueves, 11 de diciembre de 2014

Responsabilidad ante todo….

Si te estás planteando ampliar la familia con un gato, no pierdas de vista que, aunque te hayan contado lo independientes y limpios que son los felinos domésticos, el nuevo inquilino te va a cambiar la vida sí o sí..

Te va a costar dinero en comida, complementos y atención veterinaria. Cambian tus rutinas; La casa se debe “vestir” para el gato (comederos, bebederos, areneros, rascadores, juguetes....) y, por mucho que te empeñes, vas a tener que lidiar a diario con los pelos que sueltan (salvo razas muy concretas que implican otros cuidados); Antes de salir hay que invertir cierto tiempo para dejar limpio el arenero y proveer al animalito de comida y agua para la jornada y, al volver a casa, por cansado que llegues, además de volver a repetir la rutina de la mañana, debes dedicarle un rato al gato ya que lleva todo el día esperando y, por mucho que nos cuenten que los gatos se valen por si solos, lo cierto es que necesitan de nuestra compañía y atención por lo que, si no estamos dispuestos, mejor invertir nuestro tiempo en un videojuego de esos de cuidar mascotas porque el compromiso es a largo plazo a unos 10-15 años, es decir, toda la vida del animal.

Tampoco puedes faltar de casa durante muchos días seguidos, salvo que dejes a alguien encargado de su cuidado y supervisión; No tienes un minuto de intimidad porque, si te descuidas, lee contigo, intenta dormir encima del teclado del ordenador mientras trabajas, se intenta meter en la ducha cuando están dentro y por interferir, al menos descuido, te acompaña hasta el aseo….. Como en toda relación, te aporta muchísimo pero te obliga a aceptar al nuevo animal tal y como es, con sus virtudes y sus defectos (al fin y al cabo lo has elegido tú) y a cambiar ciertas rutinas anteriores. Como toda relación, necesita un periodo de ajuste y de adaptación para que funcione.

Llegadas estas fechas, es conveniente plantearse cuidadosamente la incorporación de animal ya que, a la vuelta a la normalidad, ellos siguen necesitando de nuestros cuidados y atención.

Pipe rescatado de la calle, se recupera en una casa de acogida a la espera de un hogar. Macho jovencito de 7-9 meses, es cariñoso y sociable con perros, gatos y personas.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Es bastante común, aunque en ocasiones nada bueno que, en Navidad, los animales se conviertan en un regalo más, para los pequeños de la casa.
Uno de los deseos que se repiten en las cartas a Papá Noel y a los Reyes Magos es el famoso "quiero un perro" ó "quiero un gato" y, aunque menos frecuente, "quiero u hurón, un conejo...." o similar. Ante estas demandas de los niños, no podemos cerrar los ojos y consentir, sino que debemos optar por tomar una decisión razonada, de tal manera que, el animal deseado, no se convierta en una carga en el futuro.Una gran parte de los animales abandonados que existen en la actualidad, provienen de la compra impulsiva. Es preciso reflexionar detenidamente sobre las obligaciones y responsabilidades que conlleva la tenencia de un animal doméstico.

Muchas personas creen que un cachorrito, puede ser un buen regalo navideño para el hijo, nieto o sobrino. Pero, cuando el cachorro crece, el niño carece de la responsabilidad necesaria para hacerse cargo de los cuidados del animal, y los padres, muchas veces, no tienen tiempo para asumir todo lo que supone un cachorro en casa.

Un animal no es un regalo, sino un ser vivo. Los niños no están preparados para la responsabilidad que significa cuidar un animal. Los padres deberán preguntarse antes de satisfacer el deseo de su hijo, si podrán proporcionar al animal toda la atención que necesita, si disponen de tiempo suficiente, si son conscientes de los gastos que acarrea el cuidado de un animal, si han pensado que harán con él durante las vacaciones etc....

  • El animal no es un juguete pasará a ser un integrante más de la familia.
  • Nunca se debería regalar un animal por sorpresa a nadie. Supone una gran responsabilidad para quien lo va a recibir.
  • Nunca se debe regalar un animal, únicamente porque lo piden los niños
  • Nunca elijas fechas como la navidad o un cumpleaños para llevar un animal a casa porque lo conviertes en un regalo e inconscientemente el niño no lo respetará como el ser vivo que es.

Dónde elegir al cachorro

Las perreras municipales y las protectoras están llenas de animales abandonados que buscan un hogar. Llegadas las fechas navideñas, me pasan factura mis orígenes ligados a la protección animal y me vienen a la mente los cientos y cientos de animales que aguardan una oportunidad en este tipo de instalaciones.

Es fácil encontrar animales de todas las edades y tamaños. Tan solo, es preciso invertir un poco de tiempo en encontrar el animal que se adapte a nuestro estilo de vida, a nuestras preferencias personales y a nuestro carácter.

En estos casos, recomiendo conocer al animal antes de tomar una decisión e, incluso valorar la opción de acogerlo de forma temporal, como una forma de conoceros mutuamente y ver si el animalito encaja en la familia.

Por supuesto, también conozco criadores responsables que se ocupan de proporcionar un entorno enriquecido y agradable a sus cachorros de forma que, estén preparados para afrontar su nueva vida en otro entorno familiar.

La edad ideal para incorporar un cachorro de este tipo, a la familia está entre las 6-8 semanas en el caso de los gatos y 8-10 semanas de edad en los perros, cuando está preparado para afrontar cambios en su vida. El período de socialización comienza cuando los órganos de los sentidos y la capacidad motora están lo suficientemente desarrollados como para que, el animalito, pueda interactuar con otros individuos y explorar el entorno. El final de este período, coincide con la aparición de una respuesta de miedo frente a estímulos desconocidos, hacia la semana 8-9 para gatos y 12-16 para perros.

Es por ello, que no conviene separar al cachorro de la madre demasiado pronto, puesto que, lo que aprenda de ella y sus hermanos, será determinante para el resto de su vida. Los criadores responsables suelen tener a las camadas dentro de casa y nunca los entregan antes de haber completado este necesario periodo de socialización.

Lo que nunca podré defender es la exposición y venta de cachorros en vitrinas de cristal, aislados del mundo, pero a la vez expuestos, a todo tipo de miradas indiscretas, en un espacio reducido y, sin posibilidad de intimidad. Carecen de la socialización necesaria y, el espacio reducido, también afecta a la capacidad de aprendizaje de las conductas higiénicas (no hay espacio suficiente). Algunos animales se hacen demasiado grandes, esperando un comprador y, en bastantes ocasiones, tras la compra, surgen los problemas de comportamiento por una deficiente socialización.

La exposición de animales en las tiendas puede empujar a la compra compulsiva, haciendo en muchas ocasiones que estas adquisiciones, se hagan sin la concienciación necesaria de lo que supone tener un animal en casa. Seres vivos que son comprados como objetos, regalos, sin tener en cuenta que necesitarán unos cuidados, atención y gastos económicos a lo largo de toda su vida. En mi opinión, no es la mejor forma de empezar una relación.

Cosas importantes a tener en cuenta
Es un buen momento para recordar que los animales no son juguetes, que no deben regalarse, aceptarse, adoptarse o comprarse sin el consentimiento de toda la familia.

Los animales conllevan una responsabilidad muy grande, que en la mayor parte de los casos dura muchos años. En ocasiones, pueden suponer un gasto económico importante, ya que no sólo debemos pensar en su mantenimiento (pienso, veterinario....), sino que también, pueden enfermar o tener un accidente que implique un desembolso adicional importante.

A favor debo decir que compartir nuestra vida con un animal resulta enriquecedor. A los niños pequeños, les beneficia en muchísimos aspectos, convivir con animales. A través de ellos aprenden valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía.

Si la elección del animal ha sido adecuada y trabajamos en su educación, toda la familia disfrutará de una relación especial con él, llena de momentos de complicidad y ternura

Pero la responsabilidad final de esta decisión, es de los adultos y es nuestro deber, ejercerla a conciencia.

Así que, estas Navidades dejad a un lado los caprichos infantiles. Meditad bien las ventajas y desventajas en familia tu tomad una decisión consensuada. Y por favor, en caso de perros y gatos, mejor la adopción que la compra.

Colaboración en Revista Pelo Pico Pata - Enero 2013


jueves, 4 de diciembre de 2014

Cosas a tener en cuenta cuando encuentras un animal abandonado una galguita perdida en Logroño.

De vez en cuando, alguien me pregunta qué debe hacer si se encuentra un animal abandonado.

En primer lugar, es preciso llevarlo al veterinario para comprobar si está identificado mediante microchip. Hay perros y gatos que se despistan por muchos motivos y sus propietarios están buscándolos sin descanso desde ese momento. Si tiene chip, el mismo veterinario se encargará de localizar a los dueños.

También conviene revisar la zona donde lo recoges, por si hay carteles buscándolo, y avisar a las Asociaciones Protectoras para dejar el aviso y comprobar si han recibido notificación de la pérdida del animal.

Laia se escapó ayer por la tarde, al asustarse con un ruido fuerte. Se perdió su rastro cerca de la Universidad. Creen haberla visto por la zona del Rioja Forum en Logroño (La Rioja) Lleva un abrigo y la correa puesta!

Si la veis, avisar urgentemente a los teléfonos:

941246245 ó 627476040 




miércoles, 3 de diciembre de 2014

Expectativas realistas cuando llega un gato a casa y Chico buscando hogar

Cada gato es único y, cuando decidimos incorporar un gato a la familia, debemos tener claro que, detrás de lo que vemos, hay un mundo por descubrir en cuanto a carácter, afinidades, gustos.... Etc.

Hay gatos que adoran los brazos; Otros en cambio, prefieren mantener cierto espacio personal aunque, en ocasiones, elijan descansar pegados a nuestro cuerpo. Los hay parlanchines y, en cambio, otros no dicen ni miau.

Hay gatos activos y deportistas que pasan el día escalando y, por el contrario, hay gatos tranquilotes y pachones, que prefieren un buen cojín donde pasar el tiempo. Los hay ronroneadores y los hay discretos, los hay grandotes y otros menudos...... Hay gatos para todos los gustos y, conocer a nuestro gato, es la clave para respetar su naturaleza y no crearnos falsas expectativas que, a la larga, minan la relación.

Cuando llega un gato a casa

Al igual que cualquier ser vivo, el nuevo gato, necesita un lógico periodo de adaptación que será más o menos largo, en función del carácter del animal y de las experiencias previas que haya vivido.

Así los cachorros, suelen llegar despistados al faltarle la referencia materna, pero pronto, se acoplan a las rutinas de la casa y se sienten en su salsa. Sin embargo, es importante no perder de vista que los cachorros, irán manifestando su carácter a medida que crezcan y, no debe extrañarnos que el gatito que nos seguía a todos lados, vaya desapegándose en favor de otras actividades (correr, explorar, cazar los juguetes..) sin que ello signifique que no siga siendo un animal cariñoso o de casa. Lo que ocurre es que, al madurar, va asentando carácter y gustos en función de su carga genética y de lo que haya experimentado durante la etapa de cachorro.

Hay cosas importantes a trabajar durante la etapa de cachorro como el tema de las mordidas. Los peques juegan mordisqueando y cazando todo lo que se mueve (incluidas manos y pies) por lo que, es importante moldear este tipo de juego, ofreciendo sustitutos adecuados al gatito como plumeros o juguetes para que pueda dar rienda suelta a sus instintos.

En el caso de los adultos, la mayoría siguen pensando que las hembras son más cariñosas cuando, en realidad, hay machos peluches de puro mimosos. Es hora de desterrar mitos pues el carácter el animal, dependerá, en gran medida, de su historia anterior y de nuestra disposición para entenderlo y respetarlo. Cuando llega a casa, da igual que sea macho o hembra, es necesario dejarlo en un lugar donde pueda sentirse seguro (por ejemplo, su transportín) y que tenga tiempo para ir estudiando los nuevos olores, las rutinas y los sonidos que van a formar parte de su vida a partir de ese momento.

Si nos saltamos este importante paso, el animal puede ponerse a la defensiva y llevarnos mucho más tiempo ganarnos su confianza.

Cuando además hay más gatos

Nadie que yo conozca ha preguntado a su gato de casa si quería un compañero. Normalmente, introducimos un nuevo animal porque pensamos que el gato se aburre, porque nos sentimos culpables del poco tiempo que dedicamos a nuestro peludo o, en algunos casos, porque ya hay dos gatos en casa que no se llevan bien y decidimos ir a por el tercero a ver si arregla la situación.
En cualquiera de los casos, cargar al nuevo con la responsabilidad de agradar al gato anfitrión, es injusto pues tampoco nadie le ha preguntado si quería venirse a vivir con nosotros.

Realmente la responsabilidad de que todo fluya de la mejor manera posible y que los animales logren convivir en una primera etapa de forma tranquila, es únicamente nuestra. Para eso, es necesario conocer a los animales y lo que les gusta y darles espacios separados para que cada uno pueda hacer su vida sin ser molestado.

La edad es un factor importante que muchas veces no es tenida en cuenta. Por ejemplo, un gatito pequeño, no siempre será la mejor elección aunque nos enamore la foto o lo adorable que pueda ser. En ocasiones un cachorro puede dar vida a un gato mayor pero, en la mayoría de los casos, el gato adulto termina aburrido por el exceso de energía del joven. Son cosas a valorar antes de elegir un compañero para nuestro minino así que es preciso anticiparnos y, crear esos espacios seguros para dotar de cierta intimidad a cada uno. Ya llegará el momento de compartir o incluso de hacerse grandes amigos pero, por ahora, se trata de asegurar territorios para ambos de forma que se sientan seguros.

Por otro lado, tampoco podemos depositar todas las expectativas en el nuevo y pretender que, si nuestro gato, es un tanto desapegado, el recién llegado, tenga que consentir necesariamente las sesiones de brazos y de caricias que tanto deseamos nosotros. Si tienes suerte de dar con un gato deseoso de abrazos, genial. Si no, la premisa es respetar al animal si no queremos que nos lo haga saber de malos modos.

Cuando nos molesta

Hay veces que el gato es una pegatina andante y te acompaña allá donde vayas o, es un hablador imparable, o le da por jugar de madrugada, con el consiguiente desvelo.

Realmente, al gato no le ocurre nada. En los dos primeros casos poco se puede hacer. El gato es así. En el caso de gatos madrugadores, podemos ofrecerles rutinas de juego adecuadas y actividades antes de irnos a dormir de manera que favorezcamos su descanso y, por tanto el nuestro.

En resumen...

Cuando llega un gato a casa, puede que las expectativas que tenemos, no se vean cumplidas en un primer momento. El animal necesita tiempo para conocernos (igual que nosotros a él) pero, con un poquito de paciencia y cariño, pronto la convivencia puede resultar enriquecedora para ambas partes.

En el caso de adopciones, es importante dejarse aconsejar por las personas que conocen al animal (su carácter, sus gustos y aquello que no le hace tanta gracia) de manera que tengamos una foto lo más aproximada posible a la realidad del gato. De esta forma, no cargaremos al animal con una responsabilidad que no le corresponde y lo aceptaremos tal y como es.

Colaboración con la Revista Digital Esperanza Felina Nº 7 (Abril 2014) 

Chico es un precioso felino muy muy jovencito de tan solo un añito y medio. Es bueno, cariñoso y muy sociable tanto con perros como con otros gatos.

Es todo un bombón con un carácter increíble! Conquista a toda persona que lo conoce.


SI QUIERES ADOPTAR A CHICO, escribe a dan.asociacion@gmail.com o si eres de Madrid y para adopciones Internacionales a dan.asociacion.madrid@gmail.com


martes, 2 de diciembre de 2014

Perros mayores

Tu perro se hace mayor. Ya le ves las primeras canas y no es lo que era. Sus paseos son más tranquilos y prefiere largas sesiones al sol y a tu lado, que irse a jugar con los nuevos del parque.
Actualmente, debido a los cuidados que le proporcionamos y a los avances veterinarios, la madurez de nuestro perro de casa, constituye una etapa cada vez más prolongada de su vida que puede disfrutar con buena salud, si lo ayudamos de forma adecuada.
A partir de los siete u ocho años, es cuando se empiezan a producir los primeros cambios aunque, suelen ser tan sutiles que, normalmente, en esta primera fase, pasan desapercibidos puesto que, en muchos casos, no se observan signos externos de envejecimiento. Es a partir de los 10 años, cuando se producen los cambios más importantes.
Conviene recordar, no obstante, que no todos se hacen mayores a la misma edad. El envejecimiento no se manifiesta de repente, ni tampoco a una edad, ni con un tamaño concreto. Es un proceso gradual que está íntimamente relacionado a la genética del perro y a la calidad de vida que haya disfrutado
Mientras que un perro de raza pequeña, hasta los diez kilos en su etapa adulta, puede convertirse en un animal senior a los doce años de edad, por regla general, los animales de mayor tamaño envejecen antes.
Diferentes etapas 
En términos generales se debe considerar mayor a cualquier animal que haya iniciado su proceso de envejecimiento, teniendo en cuenta que hay que variará según raza y estilo de vida: 
  • Etapa Sénior: desde los 6-7 años hasta los 9-10 años.
  • Etapa Geriátrica: desde los 10-11 años hasta los 14-15 años.
  • Etapa Supergeriátrica: a partir de los 14-15 años. 
No hay que olvidar que los perros senior, aun presentando un buen estado de salud general, pueden estar desarrollando enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento. Los controles veterinarios periódicos favorecen su manejo y control, mediante la detección precoz, aportando calidad de vida a nuestro compañero. 

Nuestro perro se hace mayor
Con el paso de los años, los sentidos del perro (oído, vista y olfato) pueden empezar a deteriorarse pero, cada animal envejece de un modo diferente. Muchos de estos cambios pueden pasar desapercibidos, en un primer momento, ya que el animal se adapta a ellos. (Se mueve menos, evita movimientos bruscos, pasa más tiempo descansando…).
Otros cambios pueden ser más obvios como el mal aliento que provocan las enfermedades dentales que, con el paso de los años, requieren más atención y control veterinario.
A partir de los 10-12 años, los signos se hacen evidentes. Se produce el envejecimiento celular que, conlleva un progresivo deterioro de los órganos y funciones vitales del perro (corazón, riñón, pulmones…etc.), a la par que disminuyen las capacidades cognitivas y sensoriales en la mayor parte de los casos.
Muchos perros senior pierden masa muscular, de modo que pueden parecer más delgados. Otros, en cambio, tienden a la obesidad porque siguen consumiendo las mismas calorías al tiempo que su actividad se ha reducido de forma notable.
El pelaje se vuelve más seco y quebradizo a la par que la piel es menos flexible. Con el paso de los años, necesita más de nuestra ayuda para mantener la piel y el pelo en buenas condiciones.
Normalmente, a medida que madura, el animal muestra más interés por descansar o que duerma mucho más tiempo. En cualquier caso, son aspectos a vigilar. El desinterés por el mundo que lo rodea puede ser indicativo de que algo no va bien, al igual que un nivel de energía excesivo.
Los cambios de comportamiento en perros mayores son, a menudo, el resultado de problemas de salud por lo que conviene estar atento y pedir asesoramiento veterinario a la menor duda.
Aunque nos parezca que nuestro perro senior está cómo siempre, no debemos perder de vista su edad y debemos anticiparnos en todo lo relacionado con la prevención: Alimentación, revisiones periódicas….

Cambios asociados al envejecimiento y sus signos clínicos relacionados 
Las patologías relacionadas con el envejecimiento, hacen acto de presencia debido a los cambios físicos, metabólicos o de conducta. El animal se vuelve más sensible.
La prevención, en estos casos, pasa por supervisar, de acuerdo con el veterinario, los cambios que se van produciendo para aportarle aquellos cuidados específicos que precise. En esta etapa, las revisiones veterinarias periódicas son más importantes aún, para anticiparnos y proporcionarle una buena calidad de vida a nuestro animal.

Entre los cambios generales que podemos observar, destacan: 
  • Metabolismo reducido: Actividad reducida.
  • Capacidad de termorregulación disminuida: “demasiado calor al sol, demasiado frío a la sombra”.
  • Sensibilidad disminuida a la sed: tendencia a la deshidratación.
  • Cambios en los patrones del sueño: “siestas” frecuentes, irritabilidad.
  • Incremento de la relación grasa corporal/músculo: pérdida de masa muscular, debilidad, especialmente en las extremidades.
  • Cambios en la piel: elasticidad reducida.
  • Mayor producción de sebo: tacto grasiento, olor rancio.
  • Disminución de la alerta mental: más “despistado”, interactúa menos.
  • Disminución de la sensibilidad y de los sentidos: puede perder vista, oído y olfato progresivamente. 
En esta etapa debemos ser tolerantes con nuestro compañero senior. Los cambios físicos y cognitivos provocan que nuestro perro pueda estar desorientado o irritable ante situaciones que antes eran cotidianas. En algunos casos, puede volver a eliminar de forma inadecuada dentro de casa o ladrar angustiado durante la noche al despertar sobresaltado. Es la hora de adaptarnos a sus necesidades y favorecer que disfrute de la edad dorada que merece.

Entre los cambios específicos que debemos controlar de acuerdo con nuestro veterinario, podemos observar: 
  • A nivel de cavidad oral hay un aumento de la incidencia de placas dentales y enfermedad periodontal, lo que provoca la pérdida de piezas dentales.
  • Disminuye la función hepática, la absorción intestinal y la motilidad del colon que provocan malas digestiones, flatulencia y estreñimiento.
  • Si el sistema cardiovascular empieza a fallar, podemos observar tos persistente (sobre todo por la noche), menor tolerancia al ejercicio, taquipnea y pérdida de peso. Es imprescindible que el veterinario ponga los controles que considere necesarios para monitorizar la evolución.
  • A nivel del aparato urinario puede aparecer poliuria/polidipsia, incontinencia y nicturia: Es decir, orina más, bebe más agua y se producen durante la noche.
  • A nivel del sistema endocrino pueden desarrollarse enfermedades como diabetes mellitus, con sus síntomas asociados como poliuria, polidipsia, polifagia y/o pérdida de peso.

Cuidando higiene y alimentación 
Una dieta adecuada a las diferentes etapas vitales de nuestro animal senior, favorecerá el aporte adecuado de los nutrientes necesarios para una mejor calidad de vida. La alimentación específica para perros en estas edades, tiene un menor aporte en calorías y sirve para prevenir la aparición de factores de riesgo asociados a la edad, lo que asegura un retraso en el envejecimiento y una menor incidencia de la aparición de patologías. 
Nuestro perro agradecerá enormemente que cepillemos periódicamente su pelo para eliminar nudos y mantenerlo limpio. El masaje también es una buena terapia pues alivia zonas doloridas y es una fuente de complicidad y afecto. No debemos olvidar extremar la limpieza de ojos, orejas y boca y revisar periódicamente las uñas ya que, si se mueve menos, también las desgasta menos y será preciso cortarlas de vez en cuando. 
Además es preciso también, velar por su comodidad. Una cama mullida con un colchón especialmente adaptado a sus necesidades articulares, es algo básico para todo animal mayor, que en ningún caso, debería dormir en el suelo.

Ejercicio adaptado 
Los cuidados que nuestro animal ha disfrutado durante la juventud, marcan de forma determinante su salud, durante la vejez. Los paseos diarios deben mantenerse cuando éste se hace mayor, si bien es preciso adaptarlos a su estado y ritmo. El perro senior necesita ejercicio y también juegos para mantenerse en forma y cuidar de su salud, tanto física como mental. 
El ejercicio moderado del perro mayor, puede ayudar a prevenir enfermedades degenerativas como la artritis, que ataca a las articulaciones. Tampoco debemos perder de vista que la actividad física, reduce el riesgo de que el perro padezca sobrepeso durante su vejez. 
Pero no todo se basa en pasear. Otra buena forma de estimular a nuestro perro a mantenerse en forma, son las actividades de olfateo, busca o rastro. Proporcionan cierto ejercicio pero, sobre todo, ponen en marcha los sentidos del animal y ayudan a frenar el deterioro cognitivo.

Seguir aprendiendo 
Todos los perros tienen la capacidad de aprender cosas nuevas independientemente de su edad. Sólo hace falta tener claro el objetivo y saber adecuarnos a sus capacidades para lograrlo. Y ellos disfrutan enormemente compartiendo juegos y habilidades con nosotros.

Necesidades emocionales 
Cualquier actividad que compartáis es tiempo de calidad para ambos. Los mimos, cuidados, palabras de cariño y muestras de afecto hacia nuestro perro son importantes durante todas las etapas de la vida, pero en especial durante su vejez. Aportan seguridad al animal que sabe que nos ocupamos de su bienestar. 
Es importante mantener rutinas de aseo, alimentación, ejercicio (físico y mental) ya que aportan seguridad al animal. 
No suele ser el momento de grandes cambios (mudanzas, introducción de nuevos perros y otros animales…etc.) El animal nos demanda estabilidad para tener asegurado su entorno y no sentirse desorientado. 
En esta etapa, nuestro perro, se puede sentir inseguro ante las novedades por lo que  tampoco se debe quedar solo en lugares desconocidos. Al igual que ocurre cuando era un cachorro, el animal mayor se vuelve más vulnerable y debemos velar por él.

En resumen 
La vejez es una etapa más en la vida del perro, no una enfermedad. Esta etapa llega en diferentes momentos a distintos perros. Por lo general las razas pequeñas son más longevas que las razas grandes. 
Para ayudar y cuidar de forma adecuada a nuestro abuelo canino, no debemos olvidar claves tan necesarias como adecuar el ejercicio físico a su estado de salud, estimular mentalmente mediante juegos, mantener rutinas para aportar seguridad, vigilar su alimentación, darle el cariño que precisa e incrementar los chequeos veterinarios.
Convivir con un perro mayor puede aportar experiencias enriquecedoras y placenteras para ambos y, nuestro perro se ha ganado el derecho de envejecer a nuestro lado. 
Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nº 103 (Mayo 2014)
Eric nació en 2006 y, desde entonces lleva esperando una familia y un hogar. Si quereís conocerlo, puedes escribir a dan.asociacion@gmail.com ó si eres de Madrid y para adopciones Internacionales escribe a dan.asociacion.madrid@gmail.com