jueves, 11 de diciembre de 2014

Responsabilidad ante todo….

Si te estás planteando ampliar la familia con un gato, no pierdas de vista que, aunque te hayan contado lo independientes y limpios que son los felinos domésticos, el nuevo inquilino te va a cambiar la vida sí o sí..

Te va a costar dinero en comida, complementos y atención veterinaria. Cambian tus rutinas; La casa se debe “vestir” para el gato (comederos, bebederos, areneros, rascadores, juguetes....) y, por mucho que te empeñes, vas a tener que lidiar a diario con los pelos que sueltan (salvo razas muy concretas que implican otros cuidados); Antes de salir hay que invertir cierto tiempo para dejar limpio el arenero y proveer al animalito de comida y agua para la jornada y, al volver a casa, por cansado que llegues, además de volver a repetir la rutina de la mañana, debes dedicarle un rato al gato ya que lleva todo el día esperando y, por mucho que nos cuenten que los gatos se valen por si solos, lo cierto es que necesitan de nuestra compañía y atención por lo que, si no estamos dispuestos, mejor invertir nuestro tiempo en un videojuego de esos de cuidar mascotas porque el compromiso es a largo plazo a unos 10-15 años, es decir, toda la vida del animal.

Tampoco puedes faltar de casa durante muchos días seguidos, salvo que dejes a alguien encargado de su cuidado y supervisión; No tienes un minuto de intimidad porque, si te descuidas, lee contigo, intenta dormir encima del teclado del ordenador mientras trabajas, se intenta meter en la ducha cuando están dentro y por interferir, al menos descuido, te acompaña hasta el aseo….. Como en toda relación, te aporta muchísimo pero te obliga a aceptar al nuevo animal tal y como es, con sus virtudes y sus defectos (al fin y al cabo lo has elegido tú) y a cambiar ciertas rutinas anteriores. Como toda relación, necesita un periodo de ajuste y de adaptación para que funcione.

Llegadas estas fechas, es conveniente plantearse cuidadosamente la incorporación de animal ya que, a la vuelta a la normalidad, ellos siguen necesitando de nuestros cuidados y atención.

Pipe rescatado de la calle, se recupera en una casa de acogida a la espera de un hogar. Macho jovencito de 7-9 meses, es cariñoso y sociable con perros, gatos y personas.




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