miércoles, 15 de abril de 2015

Reflexiones antes de tener un gato

Siempre hablamos de los beneficios de compartir tu vida con un gato pero, hasta ahora, no nos habíamos parado a reflexionar sobre todo lo que significa la compañía de un pequeño felino en casa puesto que, aunque nadie te lo hay dicho antes, ahora tienes a tu cargo un ser vivo que depende de ti para cubrir sus necesidades básicas (comida, bebida, ejercicio y descanso adecuado…) porque, aunque no te lo hayas planteado hasta ahora, en el momento que decides incorporar un gato a tu vida, estás adquiriendo un compromiso a largo plazo con él y su bienestar.
Este artículo está pensado precisamente para hacer reflexionar a los futuros adoptantes. Podría quedarme con las innumerables horas de alegría que un gato traerá a tu vida, pero como sé de primera mano que muchos, terminan abandonados en la calle o en perreras, desahuciados y a su suerte, me parece adecuado plantearnos darnos un tiempo para valorar cuidadosamente los pros y contras, antes de decidir. 
Aún con toda la información disponible, falta cultura y educación sobre lo que, realmente, significa compartir la vida con un gato, y la decisión que supone incorporar un animal a la familia, es decir, el verdadero significado de la sobradamente conocida expresión de  “tenencia responsable”.
Si el mes pasado escribíamos sobre los motivos por los que no tener un perro, en esta entrega queremos invitar a los lectores a reflexionar sobre las razones que debes plantearte muy en serio, antes de pensar en tener un gato.

Un gato te cambia la vida y la casa sí o sí

Pronto descubrirás que casi todos los gatos de casa tienen sus momentos de actividad punta a lo largo del día en los que, sencillamente, se activan y les entra la locura felina. Corren, se persiguen, saltan, cazan moscas imaginarias, vuelven a correr, trepan por los rascadores….
Cambian las rutinas (ahora tienes un despertador con pelo), la casa se debe “vestir” para el gato y, por mucho que te empeñes, vas a tener que lidiar a diario con los pelos que sueltan (salvo razas muy concretas que implican otros cuidados).
Vas a descubrir el fascinante mundo de los rascadores, camas y complementos felinos que redecorarán hasta el último rincón de tu hogar. Las ventanas y los radiadores estarán ocupadas por mantas y camitas para el nuevo inquilino y, por supuesto habrá muchos juguetes que aparecerán por todos los lados (incluido bajo los muebles) y, cuya “caza y acecho” hará la delicia de nuestro gato, sobre todo a altas horas de la madrugada.
Si además, alguien te regala o compras algún juguete con ruido, será el preferido por las noches o cuando te sientes a descansar.
Por supuesto, olvídate de leer o de trabajar en el ordenador sin la atenta mirada y supervisión del gato de la casa, que aprovechará cualquier momento de descuido para intentar acomodarse lo más cerca de ti (y de la fuente de calor).
Las ventanas y balcones también sufrirán la necesaria redecoración en forma de mallas o protectores para evitar caídas y accidentes.
Al volver a casa, por cansado que llegues, debes dedicarle un rato ya que lleva todo el día esperando y, por mucho que nos cuenten que los gatos son independientes, necesitan de nuestra compañía y atención (si no estamos dispuestos, mejor invertir nuestro tiempo en un videojuego de esos de cuidar mascotas).
Los cambios en casa han de planificarse con cuidado pues nuestros gatos adoran el territorio que conocen y pueden “despistarse” cuando cambiamos las cosas de su sitio o llegan novedades a casa, sean del tipo que sean.
Tampoco puedes faltar de casa durante muchos días seguidos, salvo que dejes a alguien encargado de su cuidado y supervisión.
Y descubrirás que, desde que llegó el gato, no tienes un minuto de intimidad porque, si te descuidas, lee contigo, intenta dormir encima del teclado del ordenador mientras trabajas, se intenta meter en la ducha cuando están dentro y por interferir, al menos descuido, te acompaña hasta el aseo….. Como en toda relación, te aporta pero te obliga a renunciar a ciertas rutinas anteriores. Como toda relación, necesita un periodo de ajuste y de adaptación para que funcione.

Lo que cuesta un gato…..
A pesar de su tamaño, un gato no sale barato... Incluso si lo recoges de la calle o lo adoptas en una entidad protectora, deberás afrontar los gastos de chip, vacunas y desparasitaciones. Además, conviene desparasitar periódicamente y una vez al año, como mínimo, necesitará visitar al veterinario para un chequeo rutinario y actualizar las vacunas. Esto significa una buena cantidad de euros, que debes tener en cuenta.
Además, no pierdas de vista que también puede enfermar: Come algo que no debe, siente dolor o molestias y, como cualquier otro ser vivo requiere atención veterinaria y, las urgencias o los problemas serios de salud pueden suponer un desembolso económico serio.
También tiene la mala costumbre de comer varias veces al día (y no come cualquier cosa). Algunos gatos son unos auténticos gourmets y, buena muestra de ello, son los spots televisivos donde nos muestran gatos sibaritas que no se conforman con cualquier cosa. En el plano de alimentación, actualmente hay disponibles muchas variedades, presentaciones y sabores tanto en versión seca como en latas o sobres.
Elegir un pienso de calidad que ofrezca garantías sobre ingredientes y el proceso de fabricación no es tarea fácil y requiere su tiempo.
A veces, lo barato sale caro y en el tema alimentación conviene invertir para evitar malos mayores. No sirve de nada darle al gato un pienso malo aunque barato, y tener que destinar el supuesto ahorro, al veterinario para tratar problemas de piel, digestivos o urinarios.
Tras las partidas importantes como veterinario y comida, existe la no menos desdeñable partida de complementos felinos como rascadores, juguetes, comederos, bebederos…. Te adentras en un increíble mundo donde la inversión puede alcanzar cifras tan altas como alcance tu bolsillo o tu imaginación.

De gatito a gato…..
Los cachorros suelen ser monísimos y muy demandados sobre todo por nuevos adoptantes pero, tienen la mala costumbre de crecer (algunas razas como el Maine Coon mucho) y hasta el mal gusto de engordar si no cuidamos su alimentación y atendemos sus necesidades de ejercicio físico. Sin embargo,  como nadie le preguntó al gatito qué quería hacer, es nuestra responsabilidad velar por él y debemos aceptarlo tal y como es.
Además cuando crecen, algunos se “vuelven brutos”. No es técnicamente cierto puesto que, en la mayoría de los casos, son los propietarios los que enseñaron al gatito a jugar de forma inadecuada (dejando que mordiera manos y pies). Si no actúas a tiempo enseñándole y aprendiendo tú mismo cómo a educarlo, puede que acabes encontrándote con un animal incontrolable.
Además cada gato tiene un carácter único y particular. Hay gatos activos y deportistas que pasan el día escalando y, por el contrario, hay gatos tranquilotes y pachones, que prefieren un buen cojín donde pasar el tiempo. Los hay ronroneadores y los hay discretos, los hay grandotes y otros menudos.....  Cuando llega un gato a casa, puede que las expectativas que tenemos, no se vean cumplidas en un primer momento (o nunca). El animal necesita tiempo para conocernos (igual que nosotros a él). Si no te ves con paciencia para asumir el reto, mejor déjalo estar.

También hacen ejercicio
Si pensabas que el gato con pasar las horas muertas en casa, del sofá a la cama, tiene suficiente, la llevas clara. A pesar de dormir muchas horas, casi 18 diarias, tiene varios momentos de actividad al cabo del día en los que le entra la locura y parece que se va a llevar por delante media casa como si fuera un vendaval. Además, suele reservarlos para nosotros, de forma que no perdamos detalle de su agilidad y destreza.
Para disfrutar de estos momentos juntos, es recomendable crear una rutina de juego diaria. Así el animalito sabe que va a disfrutar de tu compañía y atención. Aunque te hayan contado que por su carácter independiente, los gatos no necesitan atención, lo cierto es que son muchos los que sufren de estrés y ansiedad si no hay cierto orden en su vida y, dentro de ese orden debes estar tú.

Aquí huele a gato…
Las arenas, los muebles rascadores, la comida (sobre todo la húmeda…) son aromas conocidos para los que convivimos con gatos pero, pueden resultar insoportables para muchas personas. Si eres de olfato fino, plantéatelo seriamente…..

Ojito con las uñas….
Si te toca un gato cariñoso, puedes disfrutar de interminables sesiones de amasado de tripa (los que tienen gato me entienden). Yo recomiendo una manta gruesa para proteger tan sensible zona o, mejor aún, llegar a un punto de negociación intermedio con el gato para enseñarle a tolerar el corte de uñas desde el principio como una parte más de su rutina de aseo (como el cepillado o la limpieza de ojos u oídos)
Los rascadores pasan a formar parte de la decoración del hogar y, si además pretendemos que sean útiles al objetivo que perseguimos, deben situarse en la “zona caliente” de la casa ya que las marcas visuales informas a las visitas de la presencia de un gato en el hogar.
La desungulación es una forma cruel de admitir nuestro fracaso como educadores de nuestro gato. Por mucho que se empeñen, hay métodos mejores de proteger el sofá (por ejemplo, guardarlo en el trastero) antes que amputarle las últimas falanges de todos los dedos al animal.

Acostúmbrate al pelo de tu gato
Casi todos los gatos sueltan pelo (excepto razas específicas como los esfinge y devon rex). Los de pelo largo van a soltar mucho pero también los de pelo corto que, además, tiene la mala costumbre de clavarse en la ropa y en la tapicería del sofá. Vas a tener que esmerarte en los cepillados para reducir esta suelta de pelo y ayudar a tu gato con malta para evitar que se lo trague al asearse, formándose las temidas bolas de pelo que, en algunos casos, obligan a visitar al veterinario.
Si te gustan los gatos pero eres alérgico a ellos, no “hagas la prueba” con una raza determinada por mucho que lo hayas visto en internet o te lo diga algún supuesto entendido. El animalito no tiene la culpa de tu mala cabeza, ni puede evitar provocarte reacción y no se merece terminar en la calle.

Un gato vive muchos años
Los gatos pueden vivir muchos años pero, no tanto como los humanos. Por regla general, tu gato tiene una esperanza de vida de 10-15 años lo que significa que lo vas a conocer en todas sus etapas vitales (con todo lo bueno y menos bueno de cada una de ellas) pero sobre todo, va a necesitar de tu ayuda y atención cuando llegue a la tercera edad. Debes acompañarlo hasta el final y utilizar todos los medios a tu alcance, para evitarle sufrimientos.

Difícil decisión
Cada gato es único y, cuando decidimos incorporar uno a la familia, debemos tener claro que, detrás de lo que vemos, hay un mundo por descubrir en cuanto a carácter, afinidades, gustos….
Disfrutar de tu gato es fácil si sabes respetar su naturaleza pero, no debes perder de vista, que tu vida cambiará por completo durante mucho tiempo (toda la vida del gato) y eso supone un compromiso a largo plazo, que no todo el mundo está dispuesto a realizar.
El éxito en esta relación depende, en gran medida, de que nuestras expectativas sean realistas (no existe el gato perfecto igual que no existe la persona perfecta) y que sepamos apreciar a nuestro gato por lo que es y no por aquello que nos habíamos imaginado.
El gato es un gran comunicador y es capaz de expresar sus emociones claramente, mediante gestos, actitudes y vocalizaciones, haciendo alarde de un gran repertorio de maullidos para que atendamos cada una de sus demandas. Para una buena convivencia, es necesaria la comunicación y, por tanto la interacción entre persona y animal.

Y todo este esfuerzo merece la pena porque recibirás muchísimo a cambio y descubrirás todo lo que tu gato te puede ofrecer si estás dispuesto a asumir el reto.


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