martes, 5 de mayo de 2015

Paseo y llamada

Muchas veces, llamamos a nuestro perro en la distancia, para que vuelva a nuestro lado sin indicarle claramente qué esperamos de él. Solemos repetir su nombre y el perro, incluso nos mira esperando algo más… La respuesta lógica de todo perro al oír su nombre será girarse para averiguar  qué queremos de él. La pena es que muchas veces se nos olvida decírselo y los perros, al igual que nos ocurre a nosotros, no saben leer nuestras mentes. No vale decir “Luna”, “Luna” diez veces si realmente no le estamos informando de lo que queremos, que en realidad es “Luna ven”.

Llámalo una vez y espera. Nos solemos impacientar en cuanto no acude inmediatamente. Cuenta hasta 10 antes de volver a llamarlo. En estos casos, es bueno acompañarse de una voz alegre y del lenguaje gestual pues los perros son mucho más visuales que nosotros. No pasa nada por agacharnos o movernos, animando al perro, cuando estamos empezando, para hacer aún más atractiva la actividad.

Otro error común es utilizar diferentes palabras para un mismo fin: Ven, vamos, aquí, que te he dicho que vengas…. Con lo que terminamos confundiendo cada vez más a nuestro perro al tiempo que nosotros nos vamos enfadando progresivamente ante su desobediencia. El resultado suele ser que el perro aún tarda más en venir porque nota que estamos alterados y cuando lo hace, lo suele hacer mostrando señales de calma para intentar tranquilizarnos (se lame, viene agachado y despacito, gira la cabeza….) señales que nosotros confundimos con arrepentimiento por parte del perro por haberse portado mal.  La comunicación ente perro y propietario es vital y debemos cuidarla. Muchas veces se rompe por culpa nuestra por no haber puesto el empeño suficiente en ser concretos y coherentes.

Durante el paseo, llámalo varias veces (sin abusar) y prémialo cada vez que acuda. Cógele del collar de vez en cuando y vuelve a liberarlo inmediatamente para que siga jugando. Si solo lo llamamos cuando nos volvemos a casa, enseguida aprenderá que nuestra llamada significa fin de la diversión y cada vez remoloneará más ante nuestras demandas. Si cada vez que regresa a nuestro lado, dejamos que pase de largo sin que exista contacto físico, será difícil agarrarlo en caso necesario pues habrá aprendido a zafarse y lo considerará un juego más.


Este mes tenemos una cita formativa de nuestro taller más popular para practicar la llamada y el paseo sin tensión. Toda la info en: http://perrygatos.es/perros/paseo-y-llamada/


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