jueves, 29 de octubre de 2015

Cuando el juego deja de ser solo juego….

El juego mal canalizado, puede ser origen de conflictos que puedes prevenir y evitar.  Como casi todo, la prevención pasa por permitir a los perros desarrollarse como lo que son e interactuar entre ellos y con el entorno con la mayor libertad posible, pero bajo nuestra supervisión.

Hay algunos perros muy activos que se pasan la vida escaneando la zona de paseo en busca de otros perros con los que intentar jugar y son capaces de cruzar el parque a todo gas para ir a por ellos pero, que una vez que llegan a su altura, suelen demostrar pobres habilidades sociales pues se comportan de forma brusca e inadecuada. Suelen mostrarse muy impulsivos y brutos con los otros perros (sean amigos o no) y, no todos se lo van a tolerar de igual forma, sobre todo si son perros que no se conocen y hay diferencias evidentes de tamaño. Aunque su intención suele ser simplemente la de pasar un buen rato, por lo general resulta tan invasivo que acaba incomodando o asustando al otro animal, provocando situaciones tensas o incluso alguna refriega.

Suelen ser ejemplares jóvenes que no han tenido suficiente contacto con otros perros, o cuyas experiencias no han sido positivas e intentan llevar la iniciativa ates de que otro se la arrebate. En estos casos, puede costarle un poco aprender la forma apropiada de interaccionar con los demás.

En estos casos, el juego debe ser tranquilo y pausado y conviene hacer paradas y contar con un asistente canino adulto, más o menos del mismo tamaño que el joven alocado al que debemos enseñar y, sobre todo, de carácter muy equilibrado para que sirva de ejemplo al joven aprendiz.

En el vídeo, un ejemplo de acoso a un cachorro de bulldog por parte de otros dos perros y de la intervención de los propietarios para parar el juego inadecuado.




y un ejemplo de buen juego...


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