lunes, 30 de noviembre de 2015

Diferencias gustativas en perros y gatos

¿Te has preguntado alguna vez porqué lo perros no suelen hacer asco a casi nada mientras que los gatos, se empeñan en olisquear y estudiar concienzudamente cualquier alimento nuevo?

Si vives con perro y gato, seguro que te has dado cuenta que, si dejas caer un trozo de comida al suelo, lo más probable es el que el perro se lo coma rápidamente sin pararse siquiera a olerlo. Si, por el contrario, el que está cerca en ese momento es el gato, seguramente se acercará, olisqueará el bocadito y, o bien permanecerá indiferente, o bien se lo llevará para disfrutarlo a solas en otro lugar.

Según un nuevo estudio hecho por genetistas del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia, este comportamiento tan quisquiloso, está vinculado al sentido del gusto que es lo que les permite a los animales diferenciar entre alimentos nutritivos y otros dañinos para su salud, concretamente, al detectar el sabor amargo.

Según este estudio, los receptores para detectar el sabor amargo, permiten a los gatos identificar potenciales toxinas en los animales que pueden llegar a cazar (ranas, sapos u otras presas con compuestos tóxicos en el cuerpo o en la piel).

Aunque los perros, y otros mamíferos como los osos polares o los hurones, también disponen de estos receptores para percibir el sabor amargo, muchas veces resultan menos eficaces puesto que, de acuerdo a investigaciones previas, los de los gatos se demuestran particularmente sensibles a los compuestos amargos.

También es posible que sean más sensibles a las sustancias químicas que los perros y que puedan detectar un mayor número de compuestos amargos.




jueves, 26 de noviembre de 2015

Razones por las que tu perro se vuelve loco de alegría cuando llegas a casa

Para los humanos puede resultar difícil de entender por qué se alegra tanto su perro cuando llega a casa pero, realmente, es que tienen muchas cosas que celebrar. Ya no están solos, empieza la diversión, el paseo, la atención y, en muchos casos, llegamos llenos de olores y aromas que despiertan la curiosidad de nuestros compañeros peludos.

Aunque a priori choque con nuestra forma de ver las cosas, no debemos perder de vista que el ritual de saludo, es esencial para los perros y forma parte de su forma de ser y de obtener información del entorno. Los estudios de Gregory Berns, catedrático de la Emory University School of Medicine de Atlanta, avalan esta afirmación.

Los perros tienen vestigios genéticos de sus ancestros lejanos, los lobos. Cuando salían a cazar, al volver a la ‘guarida’ los cachorros recibían a sus padres lamiendo sus hocicos. Esta conducta, además de ser un saludo, estimula a los padres a regurgitar alimento para sus crías, conducta que se mantiene en la actualidad entre progenitores y sus camadas. Los cachorros buscan atención y alimento de sus padres lamiendo sus hocicos.

¿Qué significa entonces cuando nuestros perros nos lamen el rostro? No necesariamente buscan comida pues ya tienen la necesidad cubierta. En realidad se trata de un saludo, un gesto de familia, un recibimiento y una demanda de atención pues llevan esperándonos un buen rato para empezar la diversión. Aunque nosotros no regurgitemos comida para ellos y no respondamos con alimento cuando nuestros perros “nos dan besos”, para ellos el saludo, es parte de un ritual y una muestra de afecto.

Cuando saltan, tratan de lamer la cara al estilo de los cachorros con sus padres. Aunque en esencia es una forma de saludo, además, buscan "estudiarte" y olerte para saber dónde has estado y qué has hecho. Tienen curiosidad. Si has estado con otros perros o has comido algo, por ejemplo, es más que probable que se empleen en la tarea con más intensidad.

Si queremos liberar de estrés a nuestros perros, debemos responder a sus saludos (de forma apropiada a cada caso para no fomentar malos hábitos). Esto choca frontalmente con todo lo que hasta ahora habíamos leído en los casos de ansiedades que recomendaban "ignorar" al perro, cosa que puede resultar cruel e injusta a los ojos del perro. Todo en la vida, ha de hacerse con moderación y en su justa medida.

En ningún caso existe una necesidad especial de permitir al perro que nos chupe la cara si no nos gusta –aunque, según algunos científicos, es bueno para nuestra salud–. Sin embargo puede resultar recomendable enseñar al perro a discriminar para evitar disgustos con visitas que se sientan poco inclinadas a los besos perrunos.

Con paciencia y entrenamiento, podemos enseñar a nuestros perros a saludarnos de otra forma (evitado además que se suba a nosotros). Lo importante es que entendamos que para los perros el ritual de saludo es muy importante. Y no podemos obviarlo.

Buzz es un perro genial. Tiene unos tres años y fue rescatado de la perrera. Está recuperado y ahora busca hogar. Cariñoso y muy sociable, se lleva bien con todo el mundo, perros y gatos incluidos. Le encanta saludar y estar en todas las salsas.



Foto cortesía de Huellitas Fotografía


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Caminando a la manera de los perros

Los perros no suelen ir de frente hacia otros perros o personas. De hecho, si les dejamos elegir, si van sueltos o con una correa larga, tomarán una distancia prudente para "estudiar" al nuevo desde lejos y, mejor aún, lateralmente para hacerse una idea de las intenciones. En este vídeo podemos ver el efecto anímico que tiene en el animal los acercamientos "correctos" e "incorrectos" según el criterio perruno.


¿Qué sucede con la frecuencia cardíaca perros cuando un paseo extraño en una curva hacia el perro?


domingo, 22 de noviembre de 2015

Qué regalar a tu gato

Muchas veces, los regalos que más agradecen nuestros felinos de casa, son los más sencillos, baratos y fáciles de conseguir. En invierno, una simple manta sobre el radiador se convierte en una estupenda cama para ellos y una caja de cartón con un cojín o mantita en el interior en un acogedor refugio, sobre todo, si también está cerca del calor puesto que, no debemos perder de vista que, por su origen desértico, los gatos toleran mucho mejor que nosotros el calor y agradecen estar cerca de él.

Dalton y Vozka son dos de los peques tutelados por Defensa Animal del Norte. Como todos los gatos adoran, las cajas, las mantas y el calorcito además de la compañía. Se llevan bien con otros gatos y con perros.




lunes, 16 de noviembre de 2015

Aprendiendo sobre señales de comunicación

Algo más sobre comunicación canina: Normalmente, cuando hay algo que estresa o incomoda a tu perro, puedes observar, entre otros posibles comportamientos, que se lame los labios y/o la nariz.

Este video (que aunque en inglés se entiende muy bien), analiza dos formas distintas de lamerse los labios. En la primera forma hay stress o incomodidad en el perro, y en la segunda, mucho menos expresiva y ágil, en la que incluso el perro enrolla un poco la lengua, hay satisfacción y confort.

Todo esto nos obliga a mirar cada situación en su contexto a fin de poder interpretar de forma adecuada qué nos quiere deci nuestro perro y actuar en consecuencia. De esta manera nos evitaremos disgustos y avanzaremos en la sintonía, confianza y compenetración necesarias en la convivencia diaria.

Tras una situación de estrés es muy probable que el perro la de por finalizada sacudiendo todo el cuerpo como si se quitara agua. Es una buena manera de poner punto final, "desprenderse del mal rollo" y pasar a otra actividad.

El video es este:



Sobre perros, comunicación y Swing en adopción

Todos los perros ladran. Es comunicación, parte de su naturaleza y lo aprenden y perfeccionan de otros perros.

Hay muchos tipos de ladridos en función del animal y de la situación: De excitación (por ejemplo, cuando ve a un conocido en el parque); De aviso; De miedo; Aprendido (cuando pide comida o atención)

El gruñido también forma parte de la comunicación canina junto con otros sonidos como el aullido característico de ciertas razas o los gemidos de los cachorros. Cada vocalización debe ser interpretada en su contexto concreto, evitando generalizaciones.

Por ejemplo, los gruñidos se han relacionado tradicionalmente con agresividad y no necesariamente es cierto. Hay veces que gruñen jugando como parte de la secuencia de acecho y persecución.

En otras ocasiones, se trata de una solicitud de espacio personal (por ejemplo cuando un desconocido u otro perro se aceran demasiado). Es un aviso de que algo no gusta al perro y nos pide ayuda.

Swing no es un perro precisamente ladrador pero si ha tenido mala suerte en la vida que puede cambiar en cualquier momento. Fue abandonado en la calle y recogido por la perrera de Etxauri. Lleva un año en una casa de acogida y parece invisible para todo el mundo. Pedimos por favor máxima difusión para encontrar su hogar.

Es un macho de tamaño pequeño de 9 kilos, cruce de Bretón y tiene 2 años. Es alegre, divertido, mimoso y juguetón. Aunque es un perro pequeño tiene espíritu de perro grande y busca un compañero que le dé marcha como buen Bretón que es! En casa es muy tranquilo.

Está vacunado, castrado y muy bien de salud.




miércoles, 11 de noviembre de 2015

Relación y comunicación

Uno de nuestros mayores fallos en la relación con nuestros perros es que nos convertimos en sargentos diciéndole a cada paso qué debe y que no debe hacer. "Ven aquí", "siéntate", "estate quieto", "cállate"…..mientras el pobre bicho nos mira con cara de circunstancias y seguro que piensa eso de “A ver si se decide…”

Hoy te propongo un sencillo reto: Experimenta nuevos ejercicios con tu perro (incluso puedes practicar con alguno conocido) guiándole solo mediante tu lenguaje corporal y tus gestos. No vale "colocar" al perro en la posición deseada empujando el lomo para que se siente, o estirando de las patas para que se tumbe... se trata de experimentar la comunicación con él, de convencerlo para hacer lo que le pides y de fijar esa conducta. En definitiva, abusa del lenguaje de los "mimos" y no el de las palabras y verás resultados diferentes.

Jack es un guapísimo y joven braco, (Aprox. Enero de 2014) atlético y cariñoso. Es sociable y juguetón, también con gatos.




martes, 10 de noviembre de 2015

El mundo según ellos…

Los perros (y los gatos) ven el mundo de forma diferente y, seguramente, más sencilla, que nosotros. Nosotros vamos con prisas, horarios, llenos de preocupaciones. Ellos simplifican su mundo en necesidades fisiológicas como dormir, comer, beber...y necesidades sociales y afectivas como pertenecer a un grupo o familia, seguir las rutinas y saberse seguros y a salvo de contratiempos y peligros.

Adoptar a un cachorro de perro o de gato, requiere de reflexión a la hora de tomar la decisión, tiempo e información de qué animal se adapta a nuestro ritmo de vida. No vale solo con encapricharse de uno u otro por ser pequeños, muy monos o simpáticos. Es preciso no dejarse llevar por el capricho momentáneo ya que estamos hablando de un ser vivo que va a compartir con nosotros muchos años. Debemos tener claros los requisitos de cada especie y de cada raza. Si somos personas poco activas, no es recomendable adoptar un animal enérgico o que necesite muchas salidas y ejercicio físico. Esta relación suele estar avocada al fracaso.

Para que el proceso sea un éxito, hay varias claves fundamentales que debemos tener en cuenta:

El futuro propietario debe ser consciente de las necesidades del animal, informarse de todas ellas y ser paciente durante el lógico periodo de adaptación del pequeño al nuevo hogar. Los primeros días suelen ser difíciles, ya que se puede sentir despistado y desubicado pero, podemos ayudarlo de mil formas diferentes, con un poco de imaginación.

Es preciso empezar a educar desde el primer día al nuevo miembro de la familia, de manera adecuada, amable y sin castigos. De esa manera, le estamos ayudando a ser un animalito sociable y seguro de sí mismo. También es imprescindible en esta primera fase enseñarle a hacer sus necesidades en el lugar y momento correctos. En el caso de los gatos, suele ser más fácil ya que, por instinto buscan el lugar adecuado (arenero) para este fin.

No obstante, con unas pautas claras y un poco de tiempo, los perritos aprenden rápidamente lo que esperamos de ellos aunque, debemos recordar que no controlan totalmente sus procesos biológicos hasta los siete meses así que no tiene sentido enfadarnos con él si sufre de algún “accidente”.

Aprender más sobre la naturaleza del animal con el que compartes tu vida, su forma de comunicarse contigo y con el resto del mundo, sus necesidades de descubrir, olfatear, investigar, explorar....y, en definitiva, invertir tiempo y esfuerzo en su educación, supone la mejor manera de sentar las bases de una buena relación y por tanto de una feliz convivencia.


Kendall y Vozka buscan hogar. A pesar de tener la misma edad, son totalmente diferentes pero se llevan estupendamente y se complementan hasta el punto de pasarse el día pegada la una a la otra.


Contacto para adoptar: dan.asociacion@gmail.com


domingo, 1 de noviembre de 2015

Aprendiendo a identificar el lenguaje de tu perro desde pequeño

Una buena comunicación entre tu perro y tú es clave en la relación: En este punto es importante conocer el lenguaje de los perros. Comprender las señales verbales y corporales de tu compañero de cuatro patas os ahorrará a ambos muchos malentendidos. Los perros nos hablan fundamentalmente a través de su lenguaje corporal mientras que nosotros, en demasiadas ocasiones, obviamos estas señales y abusamos de las palabras. Para empezar a entender qué quiere decir tu perro, necesitas pararte a observarlo y aprender a "leerlo". La postura y el movimiento de su cuerpo, cómo nos observa, la posición de orejas, cola, etc..., te dará una idea de cómo se siente tu perro ante diferentes situaciones y cómo puedes ayudarlo en cada una.

Los perros utilizan un enorme repertorio de señales para calmar situaciones y expresar un amplio abanico de emociones, ya sea entre ellos o con nosotros. Se trata de las llamadas señales de calma que sirven para vivir pacíficamente, evitar conflictos y mitigar o prevenir que ocurra algo, evitar las amenazas de personas o de otros perros, reducir el miedo o el nerviosismo asociado a acontecimientos indeseados y para tranquilizarse uno a otro.

Los perros usan estos signos para calmarse ellos mismo cuando se sienten inseguros, para transmitir calma a otros perros, para hacer amistad o resolver conflictos. También usan este sistema de comunicación con los humanos pero a menudo, estas señales son ignoradas o mal interpretadas por los propietarios. Por ejemplo, el propietario llega a casa, encuentra una micción y cuando riñe al perro y éste adopta una postura de sumisión, el propietario interpreta que el animal se siente "culpable". Esta interpretación es totalmente errónea. El perro entiende que el propietario está enfadado pero no por qué.

Algunas de estas señales son:

  • Girar la cabeza o mirar de reojo.
  • Girarse o dar la espalda.
  • Relamerse el hocico.
  • Inmovilizarse.
  • Hacer movimientos lentos.
  • Olisquear (Cuando no hay nada en el suelo).
  • Realizar posiciones de juegos.
  • Interponerse (Ya sea entre perros, personas...).
  • Mover la cola.
  • Cerrar los ojos.
  • Pestañear.
  • etc...


Perros y personas hablamos lenguajes distintos, por lo que es necesario encontrar un canal de comunicación con el que podamos entender sus necesidades emocionales y él nuestros requerimientos.
  • Háblale con mimo y dulzura. El tono importa más que las palabras.
  • Acaríciale suave pero intensamente desde la nuca hasta la cola. Identificarás rápidamente las zonas que más le gustan a tu perro.
  • Cógele el morrito con tu mano y frótale los lados. Haz lo mismo con sus orejitas. Enséñale a tolerar determinadas manipulaciones de forma que parezcan un juego.


Es sorprendente la naturalidad con la que un perro se comunica con nosotros o con otros perros usando este particular lenguaje.

En la ilustración, algunas de las señales básicas de comunicación canina de la mano de la genial ilustradora Lili Chin