lunes, 3 de abril de 2017

De perros, paseos y correas

Si nuestro perro es de los que se activa paseando con la correa, cuando se enfrenta a otros perros o a personas, deberíamos prever con antelación dichas situaciones para prepararlas e incluso evitarlas, mientras nuestro perro aprende a gestionarlas de forma adecuada. Quizá es un animal que no ha sido socializado con otros perros pero, en cualquier caso, lo mejor es trabajar con seguridad. Lo ideal sería trazar círculos amplios que ofrezcan una mayor distancia de seguridad a nuestro perro. Recordemos que los perros jamás se acercan a otros perros de frente. Lo cortés es trazar un semicírculo para hacer un acercamiento progresivo. Sin embargo, a veces las aceras no permiten este tipo de maniobras y hay que optar por otras alternativas.

Si empieza a tirar frente a otros perros, no debemos dejarle enfrentado a ellos con la correa tirante y nosotros sujetando desde atrás, pues se protege con la correa y se crece ladrando y gruñendo como si le fuera la vida en ello. En estos casos, debemos mantener la calma, mantenernos al lado de nuestro perro (acortando la correa todo lo necesario) para protegerlo a él y a los demás, atrayendo su atención hacia nosotros y, en cuanto se mueva, desplazarnos con él, bien llevándolo hacia delante o hacia un lado y sacándolo cuanto antes de la situación.

Lo importante es "cortar" la visión cuanto antes de aquello que lo altera para que focalice en nosotros y aprenda a actuar de una forma diferente (y más adecuada) en este tipo de situaciones. En estos casos, sería conveniente la ayuda de un buen profesional para sentar las bases de un uso adecuado de la correa y unas pautas de trabajo de desensibilización con el perro.





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